José F. García
Las personas que no encontraron en sus caminos un trabajo o una profesión que les diera el ingreso suficiente para desarrollarse en un ambiente digno y adecuado para disfrutarlo con sus familias, vieron un filete dedicarse a la política, especialmente la partidista que es la que da jugosos dividendos porque se mantienen pegados a la ubre del presupuesto de la República.
A ellos no les importa que el pueblo famélico se muera por inanición por la sobrecarga de impuestos que le recetan porque se dan la gran vida cobrando megasalarios. Por eso es que los políticos liberales, sandinistas y de otros partidos, de hoy y de ayer, se oponen categóricamente a las propuestas del Consejo Nacional de Planificación Económica y Social (Conpes).
El Estado se ahorraría muchos millones de córdobas si en lugar de 92 diputados fueran 51; los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, 7 en vez de 16; los del Consejo Supremo Electoral, 3 en vez de 7; en vez de megasalarios, sueldos justos y honestos. Pero, claro, a estos cambios se oponen los políticos que manejan los poderes del Estado a la sombra de pactos que favorecen sólo sus intereses personales y mezquinos.
Sin embargo, ya que el Conpes ha puesto el dedo donde más les duele, hay que seguir martillando hasta cambiar el sistema de política viciada que nos gobierna desde que somos República.
El casi medio millón de córdobas adicionales a su sueldo que le asignan a cada diputado para favorecer a sus allegados, deberían dárselo al Ministerio de Educación. Las sugerencias del Conpes son válidas y si se hiciera una encuesta a nivel nacional estoy seguro que tendría el asentimiento de la mayoría de los nicaragüenses.