Escoge tu tipo

Vuelven los bronceadores y con ellos toda una gama de ofertas. Hay para pieles blancas, morenas, secas o mixtas. Pero ¡ojo! lo que más cuenta son los niveles de protección Amparo [email protected] Para cada roto, su remendado dice un adagio popular. Y en esto, ni el color de piel escapa a la hora de escoger […]

  • Vuelven los bronceadores y con ellos toda una gama de ofertas. Hay para pieles blancas,
    morenas, secas o mixtas. Pero ¡ojo! lo que más cuenta son los niveles de protección

Amparo [email protected]

Para cada roto, su remendado dice un adagio popular. Y en esto, ni el color de piel escapa a la hora de escoger lo que nos va bien o mal; lo que nos conviene o no.

Como muestra de lo anterior, los bronceadores. Según Carla Mejía, consejera de belleza, existen tres tipos de bronceados: el rosado, el aceitunado y el intenso.

En este sentido, explica que para pieles blancas los tres son oportunos siempre y cuando sean aptos para pieles sensibles y cuenten con un factor de protección solar (FPS) no menor de 15.

Mientras las de piel morena pueden tomarse la libertad de seleccionar el segundo o el tercero con un Fps menor que el anterior, porque son más resistentes al sol y fácilmente “agarran” color.

“Aunque, claro si la persona pretende estar expuesta al Sol durante cuatro horas, lo ideal es escoger un bronceador con un Fps de 20 o más”, aclara la especialista.

Por su parte Rosario Abaunza, consultora de la línea Lancaster (reconocida por sus productos de verano), sostiene que hoy por hoy los bronceadores se ofertan tomando en cuenta, la resequedad o humedad de la piel.

Por ejemplo para pieles secas, se ofrecen los bronceadores de leche, porque son humectantes y garantizan una piel hidratada. En tanto para pieles mixtas y grasosas se ofrecen los bronceadores de spray o gel.

TRAS LO PERFECTO

El bronceado perfecto existe. Pero lleva algo de tiempo. A juicio de Mejía éste implica un cuido de la piel y un proceso que abarca entre los cuatro a cinco días.

En otras palabras: “ incluye un exfoliador de piel que son pequeños gránulos con los que se remueven las células muertas, en forma circular por todo el cuerpo”.

Luego, un baño. Y tras esto un súper hidratante de piel (con su Fps) por media hora para después broncearse”, expone la consejera quien recomienda exponerse al Sol antes de las diez de la mañana y después de las cuatro de la tarde (cuando se mira tu sombra de forma lateral), ya que en este lapso de tiempo los rayos ultravioleta A y B no son dañinos a la piel.

Mejía refiere que de no seguir los pasos anteriores, la piel tiende a mancharse, envejecerse y en años posteriores a ser propensa al cáncer de la piel.

HAY QUE PROTEGERSE

Alina Gómez, responsable de Dermatología en el Hospital Bautista, sugiere protegerse durante el verano, con protectores solares que pueden ser bloqueadores o filtros.

Según Gómez, los primeros actúan como una pantalla en la piel, rechazando los rayos ultravioleta. Y los segundos, penetran la epidermis captando las radiaciones solares, en vez de hacerlo las células.

En el país, los hay de amplio espectro. Éstos protegen de los rayos ultravioleta A y B. Aunque son preferibles cuando además contienen humectante para hidratar la piel o componentes químicos con efecto de barreras.

La dermatóloga aconseja, antes de colocarse el filtro en el cuerpo, probarlo en una pequeña área de la piel para corroborar que no hay reacciones alérgicas. Para luego “embadurnárselo” en el cuerpo 20 ó 40 minutos antes de “meterse” al agua.

Recomienda a las pieles blancas filtros que oscilen entre un Fps de 15 o más. En tanto a las pieles morenas, menos sensibles al Sol, sugiere los filtros con Fps intermedio (pero no menor de 15).  

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