En la puerta de su vivienda, esta familia misquita miraba con incertidumbre su destino en Tasba Pri. (LA PRENSA/Reproducción G. MIRANDA)

Tomás Borge admite errores en Tasba Pri

José Adán Silva [email protected] Han pasado 21 años desde que el gobierno sandinista ordenó el traslado de miles de indígenas del río Coco hacia el interior del país, y la acción que en aquel tiempo les pareció la mejor, ahora la ven como uno de los mayores errores de la revolución sandinista hacia las comunidades […]

José Adán Silva [email protected]

Han pasado 21 años desde que el gobierno sandinista ordenó el traslado de miles de indígenas del río Coco hacia el interior del país, y la acción que en aquel tiempo les pareció la mejor, ahora la ven como uno de los mayores errores de la revolución sandinista hacia las comunidades indígenas.

Al menos esa es la visión del otrora poderoso ministro de Interior, Tomás Borge, quien admitió que durante esas acciones se cometieron “errores” contra la población indígena, pero las justificó como parte de la inexperiencia del gobierno y como efecto de la guerra que Estados Unidos apoyó contra la administración sandinista.

“Me parece una demanda justa, pero habría que ver qué hay detrás de todo eso, porque siempre uno se vuelve suspicaz cuando aparecen después de tantos años esas reclamaciones, pero bueno, si la demanda es buena, recta y pura, sin intenciones políticas, me parece que es adecuada”, dice.

Ante la pregunta, que si el Frente Sandinista apoyaría una posible demanda de los misquitos contra el Estado de Nicaragua, sin vacilar, Borge responde que si no hay dobles intenciones, “con mucho gusto los apoyaremos”.

APOYO PARA ENMENDAR ERRORES

“Sería una buena manera de enmendar los errores de la guerra, reconocerles sus derechos y la igualdad a obtener una indemnización justa”, agrega Borge, quien recuerda, con mucha parsimonia, el origen de aquel desplazamiento.

“Si hay que señalar uno de nuestros mayores errores, es el haber querido trasladar la manera de pensar y organización del Pacífico a unas comunidades que tenían sus propias culturas y formas de pensar. No supimos manejar con maestría el asunto de la Costa. Quisimos trasplantar mecánicamente las experiencias del Pacífico al Atlántico, y encontramos un lógico estado de resistencia e incomprensión, que fue fruto del desconocimiento nuestro de la realidad costeña”, explica.

“Luego vino la guerra, la intervención de Estados Unidos apoyando a la Contra, y la situación se nos fue de la mano. Pero creo que la Autonomía de la Costa fue la mejor respuesta posible que gobierno alguno había hecho jamás por la Costa; fue por eso, porque después aprendimos a tener una política más adecuada con los costeños, que la paz se hizo primero en la Costa y después en el resto del país”, dice Borge.

“NO PENSAMOS QUE LES HACÍAMOS UN MAL”

Se le pregunta a qué obedeció el desplazamiento a Tasba Pri, y responde: “A las exigencias de la guerra de aquel momento, era una estrategia que en ese entonces consideramos era la mejor salida, quizás no la era; a estas alturas podría decir que no fue la mejor opción, pero de buena fe debo decirte que nunca pensamos que les hacíamos un mal, que más bien como gobierno quisimos ponerlos fuera del peligro de un fuego cruzado con la Contra”, explica.

“¿Errores? Claro, la experiencia se adquiere de los errores, nosotros cometimos errores por inexperiencia, no conocíamos esa realidad y fue difícil comprender esa realidad.

Se le recuerda a Borge de qué tipo de errores habla, pues en varios reportes internacionales y testimonios de los misquitos se habla de bombardeos a las comunidades, matanzas en masa y desapariciones. Adusto y serio, Borge niega.

“No es así, no es así, cometimos errores que se pueden cometer en una guerra. La Contra entraba y mataba, los obligaba a tomar partido en una guerra que no era con los indígenas, y ya ellos con la Contra, teníamos que combatirlos, como se combate en una guerra. No dudo que como en toda guerra se hayan dados errores y abusos, pero fueron de ambas partes, no sólo de nosotros, no fue una política específica, pero lo bueno es que ya eso pasó y ahora podríamos apoyarlos en sus demandas de igualdad”, finaliza.  

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