Eduardo Márquez. (LA PRENSA/Archivo)

Mata no se confía

Admite precaución con Eduardo Márquez César F. BuitrónEspecial para LA PRENSA LA CRÓNICA DE LEÓN, ESPAÑA.- Jorge Mata ya está a punto. Esta tarde, el leonés verá por primera vez, la cara de su contrincante, el nicaragüense Eduardo Ray Márquez, que lleva varios días en Madrid. El Hotel Rafael Atocha se vestirá de gala para […]

  • Admite precaución con Eduardo Márquez

César F. BuitrónEspecial para LA PRENSA

LA CRÓNICA DE LEÓN, ESPAÑA.- Jorge Mata ya está a punto. Esta tarde, el leonés verá por primera vez, la cara de su contrincante, el nicaragüense Eduardo Ray Márquez, que lleva varios días en Madrid.

El Hotel Rafael Atocha se vestirá de gala para albergar el pesaje oficial de la velada, una cita para la historia del boxeo español ya que el décimo campeón de la historia del pugilismo nacional, Jorge Mata, el único monarca universal con que cuenta España en la actualidad, pondrá este viernes en juego su título de campeón del mundo del peso mínimo en la versión de la Organización Mundial de Boxeo.

El reto de los dos boxeadores será esta tarde. Las miradas desafiantes de rigor y el inicio de un juego sicológico que tendrá su continuidad pasada la medianoche de mañana, cuando Mata y Márquez suban al ring del pabellón Raimundo Saporta de la ciudad deportiva del Real Madrid.

Mata espera con una mezcla de su tradicional tranquilidad y la tensión lógica de quien sabe que está a unas horas de exponer su cinturón ante un rival que no invita a confianzas gratuitas.

El leonés lleva 20 días en Madrid. Tras realizar la primera parte de su preparación junto a su entrenador de toda la vida, Alfredo Arrojo, las últimas tres semanas se ha enclaustrado en el gimnasio Barceló de la capital de España a las órdenes de José Valenciano y con un sparring de lujo, el peso gallo colombiano que también tomará parte en esta velada de mañana, Franklin Teherán.

“Estos días en Madrid me han servido para coger el ritmo de combate que me faltaba”, señala el leonés que sólo ha tenido como contratiempo una pequeña gripe que sufrió hace una semana que, afortunadamente, no fue a mayores.

Desde su anterior pelea en la que dejó en la cuneta a Jairo Arango han pasado cinco meses, un tiempo que para el leonés es el idóneo “porque después de una pelea necesitas unos días para descansar física y síquicamente y después necesitas volver a coger tu mejor momento de forma”, señala el campeón mundial que cree que está mejor que en la cita ante Arango “porque en estos cinco meses he seguido madurando como boxeador y he trabajado para mejorar lo que peor hice en aquel combate”.

Pese a esa confianza en sus posibilidades, el boxeador leonés no se fía para nada de su rival.

“De Márquez sé poco, pero las referencias que tengo me indican que se trata de un púgil muy fuerte, que tiene una amplia experiencia en el campo profesional, que tiene las virtudes de todos los boxeadores de Centroamérica, aunque en esta ocasión es un boxeador diestro que tras enfrentarme a los dos panameños, que eran zurdos, es algo que agradezco”.

El rival del campeón mundial viene dispuesto a llevarse el título para su país.

“Para él es una oportunidad histórica y seguro que viene dispuesto a aprovecharla, pero vamos a ver cómo se desenvuelve sobre el ring aunque ya digo que no espero un triunfo fácil porque sé que va a ser un rival que me va a poner las cosas muy complicadas”, remata el leonés.  

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