Edgard Tijerino M. [email protected]
Mientras se esfumaba el mes de octubre de 1997, el béisbol, asombrado, caía de rodillas ante Liván Hernández.
El derecho cubano de 22 años, como debutante en las Grandes Ligas con los Marlins, registró ese año una actuación tan deslumbrante, como los actos de magia de David Coperfield.
El cubano ganó sus primeras 9 decisiones, empatando con Whitey Ford la segunda racha más larga para un pitcher presentando credenciales en la Gran Carpa… Buscando su décima victoria sin perder, Liván fue superado en electrizante duelo por Kurt Reuter de los Gigantes 1-0… Un error fue decisivo.
Escapado de la concentración del equipo nacional cubano en 1995 en México, cuando apenas doblaba por la curva de los 20 años, Liván fue tentado fuertemente por Medias Rojas y Yanquis, pero decidió firmar con los Marlins, considerando que en Miami, se sentiría en casa.
En octubre de 1997, después de una temporada de 9 victorias por 3 reveses, Liván estaba ganándole un mano a mano a ese pariente de Cy Young que es Greg Maddux y llevando a los Marlins hacia la Serie Mundial contra los Indios de Cleveland.
Fue Más Valioso de la Serie por el banderín de la Liga Nacional y de inmediato Más Valioso de la Serie Mundial, una proeza sólo lograda por Willie Stargell en 1979, Darell Porter en 1982 y Orel Hershiser en 1988.
¿Cómo fue posible que Liván juntara todo eso el mismo año?… Naturalmente, los expertos volcaron sobre él todos los elogios que se han fabricado y los aficionados de Miami, lo convirtieron en el ídolo del momento.
Fue Jim Leyland quien advirtió: y pensar que lo mejor de Liván está por venir.
Pero resulta que “lo mejor” de Liván, no lo vieron los Marlins. Después de 10-12 en el 98 y llevando 5-9 en el 99, Liván fue enviado a los Gigantes en una rara negociación por Jason Grilli y Nate Bump.
Logró un balance inadvertido de 3-3 cerrando el 99, y saltó a 17-11 con San Francisco en el 2000 levantando una polvareda de expectativas, antes de retroceder a 13-15 en el 2001 mostrándose desajustado, sin enfoque y con tendencia a la obesidad.
Su balance de 12-16 con 4.38 en el 2002, continuó siendo preocupante en las puertas de su última temporada de 3.5 millones, con opción a 6 en el 2004… Hace un par de días, la gerencia de los Gigantes aprovechó la necesidad monticular de los Expos, con sus dos mejores brazos lastimados, para salir de Liván.
Bueno, cuando tienes 28 años, todavía hay mucho que discutir… Hay pitcheres que a esa edad, han iniciado su verdadero crecimiento… ¿Ocurrirá con el cubano?
Uno de los dos pitcheres lesionados de los Expos, es “El Duque” Hernández, precisamente, hermano del tirador sometido a escrutinio, y uno piensa, que Liván tendrá a mano a alguien capaz de incidir en su enderezamiento.
Vaticinado como un futuro “fenómeno” de la colina, Liván no terminó de convertirse en algo real, pero después de tanto sufrir y tanto padecer en los últimos años, puede que tenga tiempo y sobre todo aliento, para cabalgar sobre su potencial regresando a la notoriedad y quizás al estrellato.
Sería bueno que conversara un poco con Denis Martínez.
TACO A TACO
Con balance global de 69 victorias y 69 derrotas, Liván presenta un promedio de 4.42 en carreras limpias a lo largo de 1,216 entradas.
En cuatro de sus siete campañas, ha registrado más derrotas que victorias.
Antes de los Play Offs del 2002, estaba invicto con 5-0 durante la postemporada, y rápidamente agregó una sexta victoria, pero fue derrotado dos veces por los Ángeles de Anaheim en la Serie Mundial.
Ha dibujado 5 blanqueos y recorrido toda la ruta en 23 ocasiones.