- El progreso de las fuerzas aliadas fue parado por una gran tormenta de arena que impedía la visibilidad, y por la resistencia iraquí
Reportes varios
BAGDAD Y KUWAIT.- La capital de Irak amaneció hoy miércoles sacudida por nuevas y potentes explosiones causadas por bombardeos aéreos centrados en el sur y el centro de la ciudad, según pudieron comprobar corresponsales de las agencias de prensa internacionales en Bagdad.
Una serie de explosiones y el sonido de aviones volando a baja altura se dejaron escuchar en la mañana en Bagdad, y la señal de la televisión iraquí por satélite fue interrumpida.
Columnas de humo salían del área junto al Ministerio de Información y al edificio de la televisión, reportó la agencia AP.
La estación televisiva por satélite, que transmite 24 horas al día hacia el exterior del país, se fue del aire alrededor de las 4:30 a.m. locales (7:30 p.m. del martes en Managua). El servicio nacional de la televisión iraquí no estaba transmitiendo en esos momentos.
Como en los días anteriores, los combates más importantes tuvieron lugar en el frente sur del país, abierto por las tropas aliadas tras cruzar la frontera desde Kuwait, con la intención de llegar a Bagdad.
El sexto día de la guerra vio los más cruentos combates entre fuerzas estadounidenses y británicas, y las tropas y milicias fieles al presidente de Irak, Saddam Hussein.
La fiera resistencia iraquí y una tormenta de arena que impedía la visibilidad, pararon el avance hacia Bagdad de la coalición que pretende derrocar a Hussein.
CAMBIO DE ESTRATEGIA RETRASA CERCO DE BAGDAD
La sorprendente resistencia de la milicia Fedayín, cuyo jefe superior es el hijo de Hussein, Udai, ha aparentemente obligado al mando estadounidense a replantearse un cambio de estrategia, informó anoche el diario The New York Times en su edición electrónica.
El diario, que citó a fuentes anónimas del alto mando del Ejército de EE.UU. en Kuwait, dijo que los aliados cambiaron el énfasis de su presente estrategia y planean dedicarse a eliminar esos focos de resistencia iraquí en el sur, en áreas que serían la retaguardia aliada una vez comience el cerco de Bagdad.
Hasta hoy, la estrategia ha sido evitar las ciudades iraquíes y dirigirse directamente a la capital para enfrentarse a la Guardia Republicana, compuesta por unidades de élite, a cargo de la defensa de ese clave bastión.
Sin embargo, la resistencia de las milicias en la retaguardia de las fuerzas que avanzan ha sido tan dura, que los comandantes concluyeron que esta amenaza debe ser neutralizada primero, antes de cercar la capital.
El ataque a la Guardia Republicana sería retrasado mientras las fuerzas británicas y estadounidenses combaten dentro de las ciudades del sur que están por el camino a Bagdad, según Michael R. Gordon, de The New York Times.
“Iremos a donde está el enemigo”, expresó un alto oficial estadounidense. Sin embargo, este retraso no será significativo, según el mando, que lo cuenta en días y no semanas.
Las milicias serían atacadas por una combinación de tropas especiales, infantería ligera y unidades mecanizadas. El objetivo sería evitar sangrientos combates callejeros (que podrían significar numerosas bajas) y golpear directamente a centros de mando, arsenales y escondites de los miembros de la Fedayín.
A pesar del encono enemigo, las tropas norteamericanas lograron cruzar el Río Éufrates cerca de la localidad de Nayef y avanzaron al norte en una columna blindada, según reportó anoche el diario The Washington Post en su sitio web.
BOMBARDEOS Y DUROS COMBATES
Los bombardeos contra Bagdad coinciden con duros combates de fuerzas iraquíes con tropas aliadas entre las ciudades de Kerbala y Nayef, a unos 150 kilómetros al sur de la capital, en los que fuentes del Pentágono aseguraron que han muerto al menos 500 iraquíes.
Portavoces del Pentágono advirtieron que los datos sobre esos combates librados por soldados del Séptimo Regimiento de Caballería y las tropas regulares del régimen del presidente Saddam Hussein eran confusos.
Pero aseguraron que los enfrentamientos habían sido los mayores desde que el pasado jueves tropas de Estados Unidos y el Reino Unido lanzaran la ofensiva armada para derrocar al líder iraquí.
En la sede del mando central de las tropas aliadas en la capital qatarí, Doha, fuentes militares confirmaron 39 bajas en sus filas, pero el general Victor Renuart, admitió nuevas bajas de “marines” de EE.UU. en combates, aunque no confirmó el número.
Blanco especial de los ataques de las tropas aliadas, el martes, fueron los dos anillos levantados por la Guardia Republicana de Saddam Hussein para defender Bagdad.
Las tropas de la coalición sufrieron otros reveses con la muerte de dos soldados británicos por “fuego amigo” cerca de la sureña ciudad de Basora, confirmó el martes el Ministerio de Defensa del Reino Unido.
CONFUSO LEVANTAMIENTO
En Basora, tropas británicas siguieron combatiendo contra las fuerzas del régimen iraquí entre confusas informaciones sobre una revuelta de la población civil chiíta con la ayuda de los soldados del Reino Unido.
Una fuente castrense declaró a la televisión británica ITV que las fuerzas del Reino Unido abrieron fuego contra soldados iraquíes que trataban de contener a los sublevados.
Pero el ministro iraquí de Información, Mohamed Said al-Sahaf, negó que se hubiera producido una revuelta en Basora.
El ministro achacó esa información al “sentimiento de frustración que tienen porque no han conseguido hasta hoy, sexto día de la guerra, una parte del puerto de Umm Qasr”, cercano a Basora.
Sobre ese puerto, el Primer Ministro británico, Tony Blair, aseguró el martes que estaba bajo control completo de las fuerzas aliadas tras haber eliminado los últimos focos de resistencia.
En el norte, mientras tanto, los kurdos están dispuestos a resistir cualquier tipo de intervención militar turca en el kurdistán iraquí, reiteró el martes el líder del Partido Democrático del Kurdistán , Masud Barzani, en rueda de prensa.
“Hemos dejado bien clara nuestra posición”, dijo Barzani, cuyo grupo controla junto con la Unión Patriótica del Kurdistán el gobierno autónomo del Kurdistán iraquí.
Lejos del escenario de la guerra, en la sede neoyorquina de la ONU, el Consejo de Seguridad negocia una propuesta de ayuda humanitaria que contempla medidas para los primeros 45 días de asistencia a la población iraquí, aunque muchos puntos del texto siguen pendientes de acuerdo.
GENEROSAS RECOMPENSAS A ALIADOS
Ser miembro de la coalición del Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, contra Irak, puede ser económicamente rentable, escribe Adam Entous de Reuters, desde Washington.
En el presupuesto de guerra de 75,000 millones de dólares que Bush propuso el martes al Congreso, figuran concesiones y préstamos por miles de millones de dólares para lo que llamó “socios y amigos’’ en el Oriente Medio, incluyendo Israel, Jordania y Egipto.
También se está ofreciendo asistencia a miembros menos obvios de la llamada “coalición de los dispuestos’’ de Bush, desde Afganistán y Colombia hasta las Filipinas y Eslovaquia.
Funcionarios del gobierno dijeron que la ayuda de Estados Unidos se necesita con urgencia para amortiguar el golpe económico de la guerra en el Oriente Medio y aún más lejos.
“Sus economías se ven afectadas directamente por la guerra y estamos haciendo todo lo que podemos para ayudarlos’’, dijo un funcionario.
Los críticos se burlaron de la “diplomacia de los dólares’’ de Estados Unidos, calificándola de una táctica para conseguir el apoyo de los países menos acomodados.
“A mí me parece que Estados Unidos es la ‘vaca’, en este caso la vaca de dinero. Nosotros somos los que estamos siendo ordeñados’’, dijo el senador Robert Byrd, de Virginia del Oeste, demócrata del Comité de Apropiaciones del Senado.
(Resumen y traducción: Alberto L. Alemán)
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