Guillermo Cárdenas Montalván
De acuerdo a los acontecimientos que están ocurriendo en América Latina podemos decir que el modelo de distribución de la riqueza que se ha empleado desde el siglo pasado ha provocado el desarrollo de la crisis latinoamericana teniendo como resultado la acumulación creciente de riqueza en pocas manos y grandes poblaciones en el otro extremo, pobreza y extrema pobreza. Esto indica que este modelo económico de políticas neoliberales no ha podido solucionar el problema de los desposeídos sino al contrario, ha aumentado aun más la brecha.
La competitividad existente en el mercado producto de alianzas y fusiones de sectores fuertes y dominantes, acompañado de los avances tecnológicos y científicos han desarrollado una estructura fuerte e impermeable para la inversión de nuevas empresas, medianas y pequeñas.
Centrándonos en esta eventualidad donde nuestra economía se encuentra inmersa, nuestras pequeñas y medianas empresas (Pymes) atravesarán problemas más difíciles en los días que se avecinan. En este contexto la necesidad de subsistencia será imperativa donde una estrategia de replanteamiento debe ser de vital importancia, es decir entrar al proceso de reestructuración de sus planes estratégicos y combinarlo para que éste se adapte a los diferentes cambios que provocan las fluctuaciones comerciales que están en dependencia de la oferta y demanda.
A estas alturas es necesario prevenir los acontecimientos y por ello hay que revisar y ajustar dentro del plan original la visión, misión, objetivos y estrategias para lograr un diagnóstico real y objetivo, analizando el entorno como una tarea preventiva identificando las nuevas amenazas y debilidades, así como las fortalezas y oportunidades que pudiesen ser aprovechadas para enfrentar una economía difícil que se avecina.
Tomando en cuenta los resultados del replanteamiento las Pymes deben dirigirse hacia un trabajo coordinado de solidaridad en un modo singular de hacer economía, donde la distribución de los recursos, la producción y comercialización deben interactuar en un marco de relaciones sociales encaminados a mantener su desarrollo, lo cual le permitirá crear y fortalecer la conformación de diferentes organizaciones socioeconómicas dirigida hacia la búsqueda de alternativas reales donde no sólo se tomen en cuenta los aspectos económicos, sino también los aspectos políticos y sociales en las que se encuentran inmersa las diferentes unidades productivas de nuestro país.
Las Pymes que pretendan ser parte de esta nueva filosofía económica de solidaridad deben compartir los principios de participación libre donde la espontaneidad como reflejo de necesidad de desarrollo hará que éstas se comprometan, dando origen a la cooperación entre empresas, tratando de animar, corregir fallas y aprender de las experiencias de otras empresas, fortaleciendo de esta manera los lazos de comunicación y apoyo mutuo, transformando estos resultados en beneficios tales como la integración de los diferentes sectores de la economía nicaragüense, de los gremios y sociedades de escasos recursos, que les permitan sobrevenir y enfrentar las diferentes fluctuaciones económicas.
Para lograr la integración como objetivo de las Pymes es necesario la interacción coordinada de sus componentes tales como la autogestión, factores económicos (recursos), factores de conocimiento y técnicas modernas de trabajo, esta interacción implica el desarrollo, crecimiento y sostenibilidad de los gremios asociados.
Pero de acuerdo a los especialistas en economía popular ésta no es todo lo necesario para que la integración antes mencionada funcione como se espera, es necesario introducir el factor “C”.
Este factor “C” nace de una economía convencional y que es la gran diferencia entre los dos tipos de economía conocidos dentro de los cuales se encuentran la cultura, comunalidad, convivencia, compartimiento y coordinación.
Nuestras Pymes con estos ingredientes podrán tener el suficiente oxígeno para acomodarse en cualquier coyuntura económica que le toque enfrentar, donde podrá alcanzar objetivos que nunca lo harán de forma individual, marcando de esta forma una nueva etapa de desarrollo empresarial de las mismas, acentuando el camino hacia la competitividad como producto de una nueva forma de economía.
De poder lograr que todos los factores antes mencionados se empleen en combinación con una filosofía de economía solidaria estaremos en ruta hacia la transformación socioeconómica de las Pymes y de Nicaragua.
En este país la tasa de desempleo es elevada y para mitigar este mal que asfixia nuestra amada Nicaragua son las Pymes las llamadas a emprender nuevos retos, enfocados en una revisión objetiva, analizando y conjugando sus objetivos y perspectiva con visión de futuro. Estos esfuerzos no solamente deben estar encaminados en esta dirección sino también en el diseño y elaboración de sus productos, en nuevas formas de administración con filosofía solidaria; además nuevos procesos de producción donde cada día se empleen esfuerzos por mejorar las técnicas que se utilizan.
Todo esto puede ser posible si tomamos en cuenta que lo nuevo se hace viejo y esto para sobrevivir tiene que transformarse.
El autor es economista.