Israel Benavides
El ensayista Alvin Toffler, acuñó el término “primera ola” al referirse a la economía surgida hace diez mil años basada en las actividades agrícolas, aquí los recursos naturales constituyeron el factor productivo más importante. En la economía de la “primera ola” el valor de los bienes se determinaba más en función del trabajo simple que del trabajo complejo, los productos no se valoraban en función del conocimiento que se aplicaba en su producción sino en proporción al trabajo rudimentario.
La gran revolución industrial marcó el surgimiento de la “segunda ola”, es decir; el tránsito de la producción manual a la producción maquinizada aquí se impuso la adquisición de conocimientos más específicos que permitieran desarrollar las manufacturas, cuya elaboración resultaba más compleja.
La economía de la “segunda ola” revolucionó las formas de cooperación y en consecuencia se intensificó la productividad. Es importante señalar que la economía de la “segunda ola” fue el resultado de todo un recorrido histórico y de cambios fundamentales en los métodos de producción y que tiene como antecedente directo el fenómeno histórico denominado “Acumulación originaria de capital” surgido incluso en las postrimerías de la comunidad primitiva, resultado de lo que se conoció como “excedente de producción”, producción destinada al intercambio.
A partir de 1994 inicia la era digital, ¿pero cuáles fueron los factores que condicionaron el surgimiento de la nueva economía? (Economías cerebros tal como la define Colin Powell, Secretario de Estado de EE.UU.), básicamente, cuatro factores a saber: la información y el conocimiento, la globalización de los mercados, los satélites y la fibra óptica ,los Hardware y los Software.
Esta economía conocida como de “tercera ola” ha tenido fuertes repercusiones, en el comercio nacional e internacional, al surgir los negocios electrónicos (e-business), el comercio electrónico (e-commerce) y ha provocado cambios sociales y culturales sin precedentes en la historia universal.
Si la función productiva de la economía convencional estaba determinada por factores como el trabajo, el capital y la tierra, los factores productivos de la era digital son el conocimiento, la información y los software inteligentes. Las empresas están combinando poder computacional con software inteligentes que simplifican extraordinariamente el tiempo y crean productividad, incrementa las utilidades como producto de la reducción de costos de producción.
Según las leyes de (Gordon) Moore, el poder computacional se duplica cada 18 meses, la capacidad de memoria cada 12 meses y la capacidad de bandwidth (ancho de banda) se duplica cada tres meses. Esto provoca una reducción de costos en el procesamiento y control automático, se reducen los ciclos del tiempo, aceleran el proceso de toma de decisiones e incrementan la productividad.
¿Pero cuáles son los principios básicos de la nueva economía?
1. Creación de valor agregado por medio de: información, conocimientos, productos y servicios de tecnología de la información. En la reunión del Grupo de Río del año 2001 se declaró que el conocimiento y la tecnología de información serán mucho más relevantes que los recursos naturales, los capitales o la mano de obra barata para formar parte del grupo más próspero de la economía mundial.
2. El nuevo valor del conocimiento está en: la cantidad disponible, la calidad, la velocidad de circulación y la tasa de innovación en investigación y desarrollo. Los modelos de negocios digitales tienen los siguientes componentes: productos, servicios, agentes de negocios, roles de los agentes, flujos de información y conocimientos, tecnologías de la información, beneficios de los agentes y fuentes de ingresos.
Las empresas que estén dispuestas a competir con recurrencia en mercados altamente competitivos, tendrán que invertir en investigación, capacitación permanente y aplicación de tecnología que les permita incrementar la productividad y reducir los costos marginales.
El desarrollo histórico no obstante, no se comporta de manera rectilínea y uniforme, de ahí que aunque estamos en la era digital, la gran mayoría de los países del mundo aún no superan la primera ola, lo que les dificulta poder competir con los países más adelantados. La escasez de tecnología, la cultura de las empresas de ver la capacitación de los recursos humanos como un costo y no como inversión, la ausencia de investigación, el comportamiento vertical, la ausencia de libertad para crear e innovar genera un atraso endémico y un círculo vicioso difícil de superar.
Una cultura empresarial policíaca con controles estrictos de entradas y salidas, con una filosofía indiferente hacia los que generan algún valor agregado y de estímulo hacia los que su papel lamentable es obstaculizar el trabajo de los demás toda esta vorágine mantiene al trabajador encajonado, nervioso y poco productivo si no logramos superar semejantes debilidades jamás seremos parte de las economías más prósperas de la modernidad.
* El autor es director de la escuela de comercio Internacional, Economía y Marketing de la UCC.