Aristides Sevilla. (LA PRENSA/J. Oporta)

¿Quién rugirá?

Los Leones y Tiburones enfrentan esta noche un partido decisivo en el rumbo de la Final Edgard Rodríguez C. [email protected] Aún cuando está lejos de llegar a adquirir la dimensión de Julio Moya o Epifanio Pérez, tiradores que en el pasado colocaron a los Leones sobre sus hombros, y los llevaron a la cúspide, Aristides […]

  • Los Leones y Tiburones enfrentan esta noche un partido decisivo en el rumbo de la Final

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Aún cuando está lejos de llegar a adquirir la dimensión de Julio Moya o Epifanio Pérez, tiradores que en el pasado colocaron a los Leones sobre sus hombros, y los llevaron a la cúspide, Aristides Sevilla se ha vuelto, sin embargo, una especie de esperanza máxima para los felinos.

“Vamos con Aristides y eso es una enorme ventaja”, dijo Noel Areas, el mentor occidental. Y por lo menos en sus últimos dos trabajos ante el Granada, Sevilla ciertamente ha sido una ventaja.

No obstante, lo esencial será lo que muestre hoy, cuando trate de colocar la soga en el cuello de los Tiburones, en el decisivo cuarto juego de la Final, que tendrá como escenario el estadio de León, donde los aficionados pretenden proporcionar el impulso que lleve a su equipo al triunfo.

El Granada, sin embargo, espera lo mejor de un lanzador competente, pero a menudo irregular en su desempeño como es Óscar Torres, quien tiene la misión de nivelar las acciones, con la idea de que, de vuelta a casa para el quinto duelo, los escualos puedan entonces irse al frente en la serie.

¿QUÉ PUEDE PASAR?

Aún cuando en el béisbol nada es seguro, Sevilla parece en definitiva una ventaja para León, quien además jugará en su propio parque. Aristides se ha vuelto el indiscutido líder del staff y el equipo sube su nivel cada vez que él está sobre el box. Algo que ocurría con Moya y Epifanio.

Los Leones han sido superiores en todo, sin embargo sólo tienen un éxito más que el Granada y es eso lo que les obliga a tratar de imponerse hoy, con la esperanza de situar a los escualos contra las tablas. Pero un triunfo de los Tiburones pondría las cosas como al inicio de la serie.

Granada tiene su fundamento en el bateo. Gracias a ello han podido sobreponerse a la fragilidad de su serpentina. Sin embargo, en esta Final ese departamento ha estado apagado y el pitcheo ha sufrido más que de costumbre. Pero es algo que puede ser superado en cualquier instante.

Quizá lo más importante para el juego de hoy, es que pese a la ventaja de Sevilla y al hecho de jugar en casa, nadie es tan inteligente para saber qué pasará hoy. Y esa inquietud es lo que debe volver a llenar de bote en bote el Estadio “Héroes y Mártires” de la ciudad de León.

«DEBO SER CUIDADOSO»

Después de dos formidables faenas, en las que brindó cátedra sobre cómo “arponear” Tiburones, Aristides Sevilla debería estar fresco, confiado en otra victoria.

En lugar de eso, intenta estar concentrado y asegura que será cuidadoso para no cometer errores esta noche, cuando suba al box en busca de su segundo triunfo en la Final.

“Estoy que rasco porque comience el partido. Me siento fuerte y con mucha confianza en poder ganar este juego, pero debo ser cuidadoso”, señala Sevilla a LA PRENSA.

Aristides es conocido como el “pistolero” de Rota, una comunidad situada al Este de León, y en la que antes, los conflictos se resolvían revólver en mano. Él lo hace con una pelota.

“Antes había algo de eso (duelos a balazos), pero ahora no se ve mucho. Y con esto de la Final, la gente está pendiente del juego. Así que no quiero fallarles a ellos”, sostiene Sevilla.

Tras imponerse 8-1 con faena de sólo un hit en la recta final de las Semifinales, Aristides volvió por sus fueros en el inicio de la Final y logró otro éxito 8-1 con trabajo de 4 hits y una carrera.

“Los tengo bien medidos, pero aún con eso no me confío. Son buenos bateadores todos, pero el que más me complica es Aníbal Vega, quizá por lo que es zurdo”, agrega el tirador.

Sevilla, de tan sólo 19 años y firmado por los Yanquis de Nueva York, ha mostrado la serenidad y el temple que identifica a los grandes tiradores, aun cuando apenas está en construcción.

“A mí me falta aprender, pero con lo que tengo puedo fajarme aquí. Además, no tengo miedo tirar adentro”, advirtió.  

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