Roberto Carlos G. Siézar
Felicito a Douglas Carcache por su excelente trabajo “La Cuba de hoy. La vida después de 44 años de socialismo”.
Como él dice en su columna de opinión de este lunes (La “locura” de criticar), su trabajo no es proponer soluciones ni juzgar el sistema de Fidel Castro y sus compinches en Cuba. Pero no hablaré de política.
Estoy totalmente de acuerdo que Carcache haya entrevistado a las personas que les afecta directamente la política del Estado cubano con respecto a sus habitantes. Si el diputado Nelson Artola dice que esos son unos “aventureros y delincuentes” que financian los Estados Unidos dentro de la sociedad cubana, ¿por qué en sus fotos salen tan mal alimentados? ¿Será que este diputado piensa también que aquí en Nicaragua el que se queja es igualmente un desvergonzado? Yo le diría algo a dicho diputado, pero no tengo su correo electrónico.
Primero: Si tanto le gusta Cuba que se vaya para allá, aquí no se le necesita. Además serían entre seis y ocho mil dólares que el gobierno se ahorraría con un diputado menos.
Segundo: Si el diputado Artola vive como rico, ¿qué macanas le interesa cómo viven los de abajo? Si tan sólo yo pudiese hablar con él, pero es más fácil para un norteamericano ver a Bush que para un simple ciudadano como yo ver a un diputado.
Tercero: Yo, con sólo el 20 por ciento del salario del diputado Artola, menos las prebendas, hago mejor su trabajo que él mismo. Pero él nunca podrá realizar el trabajo que yo hago, y eso que me pagan 300 dólares mensuales.