Táctica de guerrilla de Irak sorprende a fuerzas de EE.UU.

Andrew GrayReuters CERCANÍAS DE SAMAWAH, IRAK.- Los sargentos del Ejército estadounidense, John Goodier y Matthew Mueller, estaban vigilando un punto de control cerca de la localidad iraquí de Samawah cuando dos granadas, que no provenían de una posición enemiga, volaron por el aire encima de ellos. Las granadas fueron disparadas por personas vestidas de civil, […]

Andrew GrayReuters

CERCANÍAS DE SAMAWAH, IRAK.- Los sargentos del Ejército estadounidense, John Goodier y Matthew Mueller, estaban vigilando un punto de control cerca de la localidad iraquí de Samawah cuando dos granadas, que no provenían de una posición enemiga, volaron por el aire encima de ellos.

Las granadas fueron disparadas por personas vestidas de civil, dijeron el lunes ambos sargentos.

“Es difícil tratar de saber quiénes son civiles’’, expresó Goodier. “Todos aquí son posibles terroristas o enemigos potenciales. Da miedo’’.

Las fuerzas iraquíes han estado empleando tácticas de guerrilla para combatir a las tropas lideradas por Estados Unidos, las cuales están tratando de asegurar su control en puntos estratégicos mientras avanzan en dirección norte hacia la capital Bagdad. Y ese problema está demorando el avance.

Funcionarios estadounidenses dicen que algunos iraquíes fingieron una rendición y luego abrieron fuego. Gente vestida de civil y en vehículos no militares ha disparado contra las tropas norteamericanas.

Pequeños grupos de milicianos iraquíes han lanzado ataques en áreas que parecían aseguradas por las tropas invasoras.

NO HA HABIDO DESBORDE POPULAR HACIA “LIBERTADORES”

Esa táctica también complica la forma en que las fuerzas estadounidenses tratan con los civiles iraquíes. Estados Unidos quiere informar a la población iraquí que sus tropas llegaron para liberarlos, no para conquistarlos.

A los soldados se les dieron instrucciones para saber cómo dirigirse a los civiles iraquíes. Pero las esperanzas de Estados Unidos de que sus tropas fueran recibidas con los brazos abiertos por parte de los habitantes locales no se han materializado.

“Todos tenemos un poco de recelo a la hora de ver en quién podemos confiar’’, dijo Mueller, uno de los integrantes del Batallón 2-70 que inspecciona el terreno para el avance posterior de los elementos principales.

Mueller, de Tucson, Arizona, y Goodier, de South Sioux City, Nebraska, dijeron que los civiles iraquíes se mostraron amistosos mientras pasaban por el punto de control, saludando y agradeciendo que los militares estadounidenses estuvieran allí.

Sin embargo, creen que poco después, una de esas mismas personas fue la que lanzó las granadas que pudieron haberlos matado.

PRECIO SOBRE LA CABEZA DE LOS INVASORES

Irak dijo el lunes que campesinos locales derribaron dos helicópteros estadounidenses al sur de Bagdad.

Estados Unidos confirmó que había perdido un helicóptero Apache Longbow, pero el general Tommy Franks, comandante de las fuerzas lideradas por Estados Unidos, negó que hubiera sido derribado por campesinos.

La televisión iraquí informó a la población del país árabe que el presidente Saddam Hussein daría 100 millones de dinares iraquíes (cerca de 33,000 dólares en el mercado negro) a cada persona que derribe un avión de guerra de las fuerzas invasoras y 50 millones al que derribe un helicóptero.

Los iraquíes también pusieron precio de 50 millones de dinares por cada soldado de Estados Unidos o Gran Bretaña que sea capturado, y 25 millones por cada uno que sea asesinado.

La resistencia iraquí pudo haberse endurecido con unidades de milicianos y con elementos del apartado de seguridad de Hussein infiltrados entre la población civil, dijeron soldados estadounidenses.  

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