ACAN-EFE
SAN SALVADOR.- El obispo auxiliar de San Salvador, Greggorio Rosa Chávez, recordó ayer la labor profética del asesinado arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, en el 23 aniversario de su muerte a manos de un francotirador.
Rosa Chávez en compañía de otros obispos de la Conferencia Episcopal salvadoreña, ofició al mediodía la misa conmemorativa entre cánticos de decenas de feligreses y miembros de las organizaciones de pastoral juvenil, así como religiosos extranjeros.
“La muerte de monseñor Romero tuvo que ver con una verdad profética, que no se podía soportar en aquellos tiempos”, dijo Rosa Chávez al describir lo que la Iglesia católica considera fue la labor de denuncia que el líder religioso realizó durante los años cruentos previos a la guerra civil en El Salvador (1980-1992).
Romero tiene abierto en el Vaticano un proceso de beatificación que comenzó en 1990 y que, según las autoridades eclesiales, presenta un considerable avance con la recopilación de historias que muestran la voz de denuncia y de amparo del mártir para el pueblo salvadoreño.
Monseñor Romero fue asesinado por un francotirador, quien le hizo un disparo al corazón el 24 de marzo de 1980 cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital para cancerosos “La Divina Providencia” en San Salvador.
La Comisión de la Verdad, que investigó los crímenes políticos de la pasada guerra civil (1980-1992), concluyó que el asesinato de Romero fue planificado por el ya fallecido fundador del partido gubernamental Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha), Roberto D’Aubuisson.