Sin límite alguno

René Cá[email protected] Todo parece indicar que no hay límite alguno en las formas imaginativas en que cada liga mayorista puede lesionarse durante los entrenamientos primaverales. El jardinero de los Rangers de Texas, Juan González, quedó imposibilitado de participar en su última actividad por una contracción muscular sufrida en la espalda. Diferentemente se atribuye a un […]

René Cá[email protected]

Todo parece indicar que no hay límite alguno en las formas imaginativas en que cada liga mayorista puede lesionarse durante los entrenamientos primaverales.

El jardinero de los Rangers de Texas, Juan González, quedó imposibilitado de participar en su última actividad por una contracción muscular sufrida en la espalda. Diferentemente se atribuye a un estornudo violento o a un colchón muy suave, extra suave.

El pitcher derecho de los Diablitos de Tampa, Dewon Brazelton, sufrió la torcedura de su rodilla reparada por medio de una intervención quirúrgica. Esto sucedió en la práctica de deslizamientos diseñados exclusivamente para robadores de bases.

El inicialista de los Cerveceros de Milwaukee, Richie Sexson, fue víctima del estiramiento del cuello el día que se tomó la fotografía general del equipo al tratar de estirar su nueva gorra sobre su cabeza. Más tarde se descubrió que dieron a Sexson, una gorra de tamaño 65/8 en vez de 75/8 que es la que normalmente usa.

El lanzador derecho de los Piratas de Pittsburgh, Mike Lincoln, se lesionó el hombro del brazo de lanzar mientras ejercitaba al trote. Parece mentira, pero a la altura de la pista de prevención del terreno de juego, cuando corría lentamente se resbaló al pisar una bola de “golf”.

El jugador de cuadro de los Diamantes de Arizona, Carlos Baerga, al introducir su mano izquierda al vehículo para dar dinero a su primo mientras echaba gasolina al carro, sufrió una cortadura en el dedo del corazón cuando un ventarrón repentino empujó la puerta contra su mano.

El pitcher zurdo de los Angelinos de Anaheim, Jarrod Washburn, dio un traspié y al caer, se torció el hombro del brazo de lanzar. Esto sucedió al tratar de evitar un choque con Brendan Donnelly durante la práctica de “fildeo” que los serpentineros efectúan en el cuadro interior.

El nuevo dirigente de los Gigantes de San Francisco, Felipe Alou, no ha olvidado ni perdonado la manera en la que fue despedido por Jeffrey Loria y David Samson en Montreal. Esos ex ejecutivos de los Expos, son ahora los respectivos dueños y Presidentes de los Marlins de Florida.

El 31 de mayo de 2001, Alou, fue puesto de patitas en la calle después de ser casi el perenne “manager” de los Expos. Pero antes de ser llamado por los funcionarios del equipo, Alou despertó para leer la decisión en el periódico y escuchar los comentarios en la radio. Cuando finalmente fue citado para una reunión mañanera en el Estadio Olímpico, escuchó brevemente a Samson y puso en el escritorio las llaves del carro de cortesía y sus boletos de temporada. Alou, dio la vuelta y salió del recinto sin pronunciar ni siquiera una palabra.

“No les hablaré jamás”, dijo Alou a un grupo de reporteros. “Me llevo bien con Jeff Torborg, el hombre que lo reemplazó como dirigente. Jeff, es una legítima persona de béisbol. Más o menos hablamos la misma lengua. Torborg, no es un parásito del béisbol”, terminó diciendo.  

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