Dueño de bar desacata a la autoridad policial

“El Jaguar”, nombre del bar, fue cerrado por “rugir” muy fuerte Mercedes SequeiraCORRESPONSAL / [email protected] Alejandro Sequeira desacató una orden de la Policía de Chontales, al reabrir un bar que el órgano de seguridad pública había mandado a cerrar por constantes quejas de los vecinos del local, ubicado en Juigalpa. El año pasado, la Policía […]

  • “El Jaguar”, nombre del bar, fue cerrado por “rugir” muy fuerte

Mercedes SequeiraCORRESPONSAL / [email protected]

Alejandro Sequeira desacató una orden de la Policía de Chontales, al reabrir un bar que el órgano de seguridad pública había mandado a cerrar por constantes quejas de los vecinos del local, ubicado en Juigalpa.

El año pasado, la Policía mandó a cerrar el bar que en ese entonces se llamaba “El Jaguar”, pero hace tres meses, Sequeira, quien es el dueño del negocio que está en ese mismo lugar, pero con el nombre de “Pollos del Campo” lo volvió a abrir, sin autorización de dicha institución.

El Jefe de la Policía, comisionado Otilio Duarte, se negó rotundamente a la reapertura del local, porque, supuestamente, en ese mismo lugar se hacían muchos alborotos, lo que provocó la queja de la población.

También dijo el jefe policial que durante el presente año, no otorgarán permiso a ningún chontaleño para abrir nuevos bares, solamente se les está autorizando a los que ya están y que han cumplido ajustadamente con la ley.

PROPIETARIO CONMOVIDO

Durante una conferencia de prensa brindada a medios locales y nacionales, Sequeira se mostró conmovido y preocupado por el enfrentamiento que tiene con la Policía por la reapertura de su bar “Pollos del Campo”.

«NUEVA VISIÓN»

Alejandro Sequeira manifestó que el local tiene 20 años de funcionar y se quejó de la Policía por haberle negado el permiso para la reapertura del bar.

Aseguró que tienen 3 meses de trabajar con una “nueva visión”, por lo que optaron invertir en medidas para reducir el ruido que genera el local y evitar perjudicar a los vecinos.

“Seguridad Pública nos negó el premiso, argumentando que la gente del barrio se quejaba y que el sonido se filtraba. Lo que hicimos es invertir en mejoras del local, para que el sonido no se escuche. También visitamos a la gente de nuestro barrio y nos respaldaron con 78 firmas de apoyo”, reiteró.  

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