Alejandra Ehlers
Se dice llamar ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades pero va contra los valores sociales, culturales, morales y económicos.
Esa ley llamada “de Igualdad de Derechos y Oportunidades” es sumamente importante y peligrosa. El proyecto de ley fue presentado por los diputados de la Bancada Sandinista que no tienen conceptos claros, al igual que las mujeres feministas radicales que actuaron en el caso del aborto a la niña de nueve años. ¡En qué manos está la sociedad nicaragüense!
El nombre escogido para esta ley es muy bonito, pero disfraza el nocivo contenido pues atenta contra la familia, la democracia, los valores, las empresas privadas y del Estado. Y además establece privilegios institucionales por razón de sexo.
Para comenzar, esta ley establece una separación, una diferencia entre sexo o género. Interpretan género como una construcción social y el sexo como una cuestión biológica. Dan a entender que pueden haber muchos géneros: masculino, femenino, lesbiana, homosexual, bisexual transexual y se puede optar por uno de ellos, lo cual es absurdo y sin conciencia alguna. Algo contrario a estos “supuestos géneros” es lo que dice la palabra de Dios: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. (Génesis 1:27).
Insisten que la atracción natural entre el hombre y la mujer puede ser igual entre personas del mismo sexo. Esto conlleva a una enseñanza de libertinaje y aberraciones sexuales, e incitación a la juventud a una sexualidad lesbiana y homosexual. También se dice descaradamente y sin pena alguna que las leyes deben cambiar para darles la misma “oportunidad y derechos” de casarse, formando una familia de homosexuales: a lo que llaman “diversas o nuevas formas de modelos de familia”. Esto nunca se ha visto y confío en Dios que no se verá, mientras existan personas con criterio inteligente y que luchen por el bienestar nicaragüense.
Esto peligrosamente vendría a afectar el patrimonio cultural, moral y familiar, ya que a los futuros hijos no se les estaría enseñando valor alguno, se acabaría con la autoridad de los padres, se sacaría a la mujer del hogar y de su función como madre. Con esta ley todos los nicaragüenses serían afectados ya que por la “dichosa igualdad” las mujeres trabajarían fuera de casa ocupando puestos de hombre, y éstos al estar ociosos se dedicarían a consumir drogas y alcohol y la violencia doméstica al igual que la delincuencia aumentaría.
Ni las empresas se librarían de la gran “locura” ya que deberán tener guarderías para facilitarles el cuido de sus hijos a todas sus trabajadoras. Es fácil darse cuenta que estas exigencias no las puede cumplir ni el país ni las empresas por los costos inmensos que traerían y el país no está en condiciones de afrontar.
No se puede permitir que esta ley sea impuesta en el país. Como mujer nicaragüense no estoy de acuerdo con esta farsa disfrazada de ley. ¡Se debe hacer justicia respetando la libertad y los derechos! Ninguna nicaragüense debe quedarse con los brazos cruzados frente a lo que pasa.
Pido una reflexión a los autores del proyecto de ley y a quienes los apoyan. Busquen el bienestar de los y las nicaragüenses, no una forma de destruirlos más. ¡Hay que salvar a Nicaragua de una ley llena de aberraciones!
La autora tiene 15 años de edad y es estudiante de “Deutsche Schule” Managua.