Mil aviones acechan Irak

Estados Unidos abriría campaña con tres mil bombas “inteligentes” y misiles guiados por láser Jorge BañalesEFE WASHINGTON.- El Pentágono ultima sus planes para que unos 130,000 marines y soldados de tierra encabecen desde Kuwait la invasión de Irak, apoyados por más de mil aviones que ya se encuentran, en barcos y bases, en la región […]

  • Estados Unidos abriría campaña con tres mil bombas “inteligentes” y misiles guiados por láser

Jorge BañalesEFE

WASHINGTON.- El Pentágono ultima sus planes para que unos 130,000 marines y soldados de tierra encabecen desde Kuwait la invasión de Irak, apoyados por más de mil aviones que ya se encuentran, en barcos y bases, en la región del Golfo o en otras próximas.

Los planes iniciales del Pentágono contemplan una primera campaña de bombardeos en los que se lanzarán, para abrir la campaña, unas 3,000 bombas “inteligentes” y misiles guiados por láser, a los que seguirá la irrupción en Kuwait de unos 130,000 soldados e infantes de Marina.

Estados Unidos, el Reino Unido y Australia tendrán en las próximas horas más de 280 mil soldados apostados en un amplio semicírculo desde el Golfo Pérsico al este del Mar Mediterráneo, a la espera de que el presidente George W. Bush les dé la orden de intervenir.

De los varios planes mencionados por fuentes del Pentágono desde que EE.UU. se planteó esta guerra como una posibilidad real, el que tiene más probabilidades de ponerse en marcha es, según fuentes militares, el que recurrirá al “pavor y sobrecogimiento” del enemigo.

La idea es que la descarga del más avanzado poderío tecnológico de EE.UU. provoque en los mandos militares iraquíes la misma sensación que sobre los japoneses dejó, en 1945, el estallido de una bomba atómica: pavor y sobrecogimiento que sólo dejan paso a la rendición.

A diferencia de la campaña de 1991, en la cual hubo 42 días de ataques aéreos antes del avance de tropas de tierra, en esta campaña se prevé la invasión de Irak inmediatamente detrás del telón de bombas y bajo la cobertura de unos 700 helicópteros de combate.

En Kuwait se encuentran unos 65,000 soldados del Ejército, otros 64,000 de la infantería de Marina de Estados Unidos, y otros 25,000 soldados del Reino Unido.

LA PUNTA DE LANZA

La punta de lanza de la invasión la compondrán los 21,000 soldados de la Tercera División de Ejército y casi todos los 60,000 miembros de la Primera Fuerza Expedicionaria de la infantería de Marina.

De acuerdo con los planes comentados por funcionarios militares, es probable que a un bombardeo –que descargará en unas 48 horas más munición que la lanzada durante 42 días sobre Irak en la guerra del Golfo de 1991– le siga un movimiento en pinzas desde Kuwait.

Una de las columnas se dirigirá a Basora y la ruta hacia Al Kut, para desalojar cuanto antes a las fuerzas de Saddam de las regiones de mayoría chiíta en el sur de Irak. La otra, al oeste, avanzará hacia Majfar al Busayyaj y Najaf, también con destino en Bagdad.

A estas tropas de tierra –infantería, blindados y artillería– les darán cobertura un millar de aviones de ataque, bombardeo, espionaje y combate de los cuales unos 700 se encuentran en portaaviones de EE.UU. y el Reino Unido.

Otros 400 aviones de las fuerzas aéreas coaligadas están en bases dispersas en torno a Irak, y su papel principal será la neutralización de la fuerza aérea iraquí y el control de decenas de aeródromos en el país atacado.

El apoyo naval a toda esta operación –cuyo nombre anunciará el Pentágono en cualquier momento– consiste en 6 portaaviones –5 de EE.UU. y uno del Reino Unido– con sus respectivos grupos de batalla. Cuatro portaaviones se encuentran en el Golfo y otros dos en el oriente del Mar Mediterráneo.

Más de una docena de buques estadounidenses han pasado ya del Mediterráneo al Mar Rojo para que sus misiles Tomahawk, no autorizados hasta el momento para utilizar el espacio aéreo turco, lleguen a Irak a través de Arabia Saudí.

La falta de permiso de Turquía –que de momento no ha autorizado a las tropas de EE.UU. a utilizar su territorio en caso de una eventual guerra en Irak– dejó varada en el Mar Mediterráneo la Cuarta División de Infantería del Ejército cuyos 62,000 soldados deberían haber irrumpido por la frontera norte de Irak con rumbo a Tikrit.

De todos modos, aunque no pueda utilizar lo mejor de su equipo pesado, parte de esta fuerza podría trasladarse en aviones al norte de Irak como infantería ligera para asegurar el control de las regiones kurdas.

Para hacer frente a los 800 tanques Abrams M-1, los 600 vehículos blindados de combate Bradley M-1, unos 120 tanques británicos Challenger II, y 150 vehículos blindados británicos Warrior, Irak tiene unos 1,800 tanques todavía en servicio, aunque vetustos, y otros 3,000 vehículos blindados en diversos grados de deterioro.

PRIMERO CEGAR

En las primeras horas de la guerra en Irak, las descargas simultáneas de misiles crucero y de bombas teledirigidas buscarían cegar a las fuerzas militares del líder iraquí Saddam Hussein, interrumpiendo las comunicaciones y allanando el camino para una invasión por tierra que avanzaría al norte desde Kuwait.

El general Richard Myers, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, dijo que la intención es causar “semejante impacto en el sistema, que el régimen iraquí tenga que aceptar rápidamente que el final es inevitable”.

Ese final, en el que Myers y otros estrategas confían sin darlo por seguro, implica un colapso del régimen iraquí, tan rápido después de los primeros bombardeos, que las fuerzas encabezadas por Estados Unidos puedan entrar a Bagdad sin combatir.

La forma en que Irak responda a los bombardeos será un factor crucial para determinar la evolución de la ofensiva por tierra. El general Tommy Franks, jefe del Mando Central en el Golfo Pérsico, podría lanzar el ataque terrestre pocos días después de los bombardeos.

En 1991, durante la operación Tormenta del Desierto, la campaña aérea se prolongó cinco semanas, antes de las batallas en tierra, que duraron apenas 100 horas. (AP)

PREPARADOS

Los soldados norteamericanos acampados en el desierto kuwaití recibieron el martes la orden de prepararse para entrar en territorio enemigo, y las diversas unidades de infantería comenzaron a desmontar sus carpas en preparación de una ofensiva que tendría como objetivo Bagdad.

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