- Desde hace 40 días está en el Golfo Pérsico, como soldado del Ejército de Estados Unidos
Eduardo Marenco Tercero [email protected]
“Hace cuarenta días mi hijo fue enviado al frente de guerra”, dice Carlos Mejía Godoy con el rostro apagado y la mirada triste. “Lo llamamos sus hermanos y yo para despedirlo, lucía sereno, optimista y tranquilo, quizás para no sembrar en nosotros el dolor de partir a una guerra que le es ajena en todos los aspectos”.
Camilo Ernesto Mejía Castillo, el hijo del cantor de “Nicaragua, Nicaragüita”, es un poeta de 28 años de edad y miembro del Ejército de Estados Unidos. Es uno de los 280,000 soldados que arriesgarán su vida en las próximas horas en el Golfo Pérsico o en Irak.
Mejía Godoy, el trovador que en sus canciones ha cantado a la paz y ha condenado el bombardeo que hizo el Ejército de Estados Unidos en contra de los niños de Viet Nam, en los años sesenta, considera injusta y absurda la guerra de Irak.
“Mi hijo jamás ha tenido una mentalidad militarista, como toda su familia ha sido solidario con los países más pobres, con las minorías étnicas, hizo suyo aquel valor vertido por el Che Guevara en la carta a sus hijos: Sentir cualquier injusticia cometida contra cualquier persona en cualquier parte del mundo”, dice su padre.
CONTRA SU VOLUNTAD
Camilo emigró hacia Estados Unidos con su madre Maritza Castillo y su hermano Carlos Alexis, a principios de los años noventa, cuando contaba con quince años de edad. Carlos Alexis, a los 17 años se trasladó a California y Camilo permaneció con su madre en Miami.
Camilo ingresó al Servicio Militar de Estados Unidos en 1995, gracias a un acuerdo con las Fuerzas Armadas de ese país (US Army, por sus siglas en inglés) y en mayo de este año finalizaba su contrato para continuar su carrera de Artes y Letras. Pero dos meses antes vino la guerra contra Irak y sus sueños se esfumaron por ahora, explicó Carlos Mejía Godoy, quien lucía ayer consternado y angustiado por la suerte de su hijo.
Son miles los latinoamericanos que como Camilo Ernesto se suman al “Army” cada año, porque es la única manera de coronar una carrera universitaria en Estados Unidos y evitar envejecer como un empleado más en un restaurante de comida rápida o en una fábrica, tal como le ocurre a millones.
“Maritza, la madre de Camilo, se movilizó con toda la documentación para evitar que nuestro hijo fuese reclutado; de nada sirvió la entrevista con un congresista demócrata, cuando todavía el joven soldado permanecía en Georgia, territorio estadounidense, antes de ser llevado a un lugar que no conocemos. Él manda e-mails –correos vía Internet– pero no puede decir donde se encuentra en el frente de guerra”, dijo su padre.
El artista está en contra de que su hijo participe en esta guerra. “Como ciudadano de este planeta, martirizado por guerras y genocidios, como nicaragüense, ser humano, como artista, testigo, sujeto y actor de mi tiempo, y además como padre de un joven que tiene derecho a la vida, a la realización cultural, al desarrollo integral, como joven y ciudadano del mundo; protesto por este nuevo atropello de la política criminal y genocida de los Estados Unidos en contra de un país débil”, expresó Carlos Mejía.
Asegura que su hijo fue alistado en contra de su voluntad, por lo cual le duele que en vez de estar cuidando a su hija Samantha, esté en el frente de guerra, a pocas horas de entrar en combate.
EL RIESGO DE PROTESTAR
Maritza Castillo, la mamá de Camilo Ernesto, soldado del Ejército de Estados Unidos, podría perder su residencia y ser deportada si protesta en Miami en contra de la guerra, aseguró Carlos Mejía Godoy.
“Yo lamento que el gobierno de Nicaragua y los de Centroamérica apoyen esta guerra”, expresó, “solamente confío y elevo mis plegarias al Altísimo, al igual que sus hermanos, sus abuelitas, que tenemos una especie de muro de contención espiritual como para evitar que Camilo ingrese a la zona más crítica del peligro. Ponemos las cosas en las manos de Dios. Y aunque mi hijo no participara en esta guerra, como nicaragüense, ser humano y artista, estoy en contra de esta agresión en contra del pueblo iraquí, donde a la larga el propio Saddam Hussein va a salir indemne y morirá mucha población civil”.
CON EL CORAZÓN «REGADO»
Carlos Mejía Godoy tiene su corazón “partío”, porque sus hijos viven en distintos lugares del mundo. Su hijo mayor, Carlos Alberto Mejía Peralta, es especialista en Informática y vive en Madrid, España. Jorge Eduardo Mejía Peralta, periodista egresado de la Complutense de Madrid, vive en Managua y labora en el Ministerio del Ambiente.
Carlos Alexis Castillo es rockero y vive en San Francisco, California. Camilo Ernesto Mejía Castillo, es un soldado en el Golfo Pérsico. Augusto César Mejía Lang estudia en Barcelona. Su hija María Elsa vive en Managua, igual que Carlos Luis Mejía Rodríguez, marimbero, y su hija menor, de diez años, Xótchitl Alondra Mejía Contreras, que también estudia música.