Sentimiento de seguridad, inversión y desarrollo

Marco A. Valle Martí[email protected]

La relación entre sentimiento de seguridad ciudadana, inversión y desarrollo es directamente proporcional, o sea, a más alto nivel de seguridad mayor nivel de inversión y desarrollo sostenible. De lo que se trata entonces, en el caso de Nicaragua, es trabajar en función de mantener lo más alto posible el grado del sentimiento de seguridad de la población, y la correspondiente imagen de seguridad hacia afuera.

A como lo expresado en otras ocasiones, el sentimiento de seguridad ciudadana es la visión que toda persona tiene de desenvolverse cotidianamente libre de amenazas a su vida, como a su integridad física, psíquica, jurídica, cultural, moral, lo mismo que a sus bienes. Esa percepción —realidad construida— determina que algunos y algunas tengan un sentimiento de seguridad alto, bajo, medio, etc. Asimismo, dicho sentimiento es parte integrante de la persona de carne y hueso, y del que no se puede desligar aunque quisiera. Es un producto cultural, donde interviene tanto el pasado, como el ahora y el futuro de cada uno y, dependiendo de los resultados de esa mezcla dinámica, así cada persona percibirá el grado de seguridad de su vida.

Este sentimiento es lo que la persona ( o empresa nacional o extranjera) cree que son las cosas, es su realidad, su opinión y por tanto actúa y se expresa conforme a esa creencia. Dicho sentimiento se construye a través de diversos factores, principalmente, a través de la experiencia personal (empresarial), así como familiar, amistades, vecinal, educativa, laboral, corporativa y trabajo de imagen, sin excluir los medios de comunicación que son primordiales en la producción de la realidad diaria. Por ejemplo, dependiendo de la combinación de todos los factores, dos personas (o empresas) pueden tener diversas apreciaciones sobre su seguridad, aunque sean vecinas y estén bajo las mismas amenazas, ya sea de robos con intimidación, asaltos a mano armada, drogas ilícitas, bandas urbanas, pandillas, abigeato, etc.

De cara a esta situación, vale la pena, en la implementación de las políticas públicas de seguridad, trabajar integralmente sobre el eje: prevención y reacción al delito, la violencia y la delincuencia en interrelación con los factores que inciden en el nivel del sentimiento de seguridad de la población. Dicho de otra manera, se trata de incidir simultáneamente sobre los hechos (delitos, actos de violencia, accidentes de tránsito, etc.) y sobre el sentimiento ciudadano. Las instituciones estatales tienen ante sí la oportunidad y reto de mejorar los niveles de seguridad alcanzados hasta hoy.

Bajo esta concepción, hay dos variables clave, una, la participación ciudadana en la producción de su seguridad, ya sean personas naturales, empresa privada, organizaciones comunitarias, iglesias, personalidades y más, en los departamentos y municipios, y segunda, la coordinación interinstitucional, que permite potenciar los recursos existentes en función de cumplir los objetivos prioritarios de seguridad. En ese ambiente de participación y coordinación, los actores sienten que son sujetos de los planes, programas y proyectos, lo mismo que de las acciones. Se crea un ambiente de ganadores.

Participación ciudadana y coordinación interinstitucional son candados imprescindibles para cerrar la asociación, sentimiento de seguridad ciudadana con inversión y desarrollo sostenible, más importante aún en un escenario de recursos escasos y desafíos como el que atraviesa Nicaragua en estos años.

El autor es consultor en Seguridad Ciudadana.  

Editorial
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