TLC con México, más llantos que risas

Gabriel Sánchez Campbell [email protected] En julio próximo se cumplen cinco años de la entrada en vigencia del primer Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado por Nicaragua. Las negociaciones con México duraron siete años, hasta la firma del acuerdo el 18 de diciembre de 1997. Sin embargo, con el paso de los años, los tropiezos han […]

Gabriel Sánchez Campbell [email protected]

En julio próximo se cumplen cinco años de la entrada en vigencia del primer Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado por Nicaragua. Las negociaciones con México duraron siete años, hasta la firma del acuerdo el 18 de diciembre de 1997. Sin embargo, con el paso de los años, los tropiezos han sido recurrentes y las explicaciones mexicanas, al menos por el momento, no se han logrado conocer. Frijoles, ron y el café han sido algunos productos que se han tropezado con la puerta azteca.

El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México y Nicaragua tiene una palabra que lo caracteriza en los cinco años que lleva en vigencia: tropiezos. “Que el acuerdo fue mal negociado, que está mal ejecutado, que no sirve, que nadie escucha, que nadie responde, que si México, que si Nicaragua”… y una sarta de justificaciones oficiales que han servido muy poco para resolver los verdaderos problemas de los exportadores nacionales.

Pero será realmente que en los siete años —tiempo que duraron las negociaciones entre ambos países— ninguno de los negociadores se dio cuenta que había errores. ¿O será acaso que a ninguno de los funcionarios nacionales pudo analizar qué era lo que hacían con este acuerdo comercial? ¿Acaso el tratado estaba bien negociado y que el problema radica en una mal administración?

Cuando Iván Incer, uno de los cuatro comercializadores de frijoles negros más importantes del país, se dio cuenta que México no había publicado el documento que le permitiría ingresar el producto a ese país, no se extrañó. Más bien se decepcionó, porque después de cinco años de intentar vender el grano a ese mercado, México nuevamente incumplía.

Y aunque la amenaza del Gobierno de Nicaragua de llevar a ese país ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) si no publicaba la norma técnica, era latente y se concretaría casi 15 días después de su incumplimiento, sólo demostraba lo mal administrado que estaba el acuerdo, según el mismo asegura.

Probablemente porque también existen mecanismos de solución de controversias dentro del mismo acuerdo que no han sido tomados en cuenta y han tenido que pasar ahora a una instancia máxima como la de la OMC, por encima de la otra vía que establece este TLC cuya primera etapa es una consulta entre las partes involucradas, que intercala en una mediación de la Comisión Administradora (integrada por los ministros de Economía y Comercio de cada país) y termina en una tercera etapa que es en la instancia arbitral, la cual decide qué debe hacerse. Nada de eso se ha tomado en cuenta.

Sin embargo, el frijol negro no era un caso aislado porque desde 1998 el ron, la carne de res y el café instantáneo, también habían tenido problemas para entrar a México.

En el caso del ron y la carne los problemas ahora han sido resueltos, pero con el café y el frijol no. Aunque todos y cada uno de los problemas que han tenido esos productos para ingresar al mercado mexicano han sido llamados barreras no arancelarias, que surgen en el país cuando otro no quiere que sus productos ingresen y por lo tanto inventan cualquier justificación para no dejar entrar el producto al país, porque simple y llanamente no quieren.

“FALTA DE SERIEDAD”

Pero cuál es la razón de México para que no dejar entrar los productos nacionales negociados, ya que según Alicia Martín, asesora del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) esta situación sólo se ha dado en los productos que el país es competitivo. La respuesta de ella es: “Falta de seriedad”.

Según Azucena Castillo (ex viceministra del Mific, cuando se firmó el TLC con México), el acuerdo comercial fue un éxito y no una mala negociación, a como se ha querido catalogar.

“Se lograron obtener cuotas que ni Costa Rica había logrado cuando lo negoció también. Había preferencias con la introducción de productos, a pesar que el mercado agrícola mexicano es muy difícil porque protege mucho a sus productores”, sostiene.

Dentro de los logros del TLC destaca la obtención de una cuota de cinco mil toneladas de carne bovina o su equivalente en ganado en pie (animales vivos). La misma cantidad para la leche en polvo, cuatro mil toneladas de frijol y un mil toneladas de queso. En el caso de los últimos tres productos se pasó de un arancel de 128 por ciento a cero por ciento, desde el 1 de julio de 1998 cuando entró en vigencia el acuerdo.

Sin embargo, según Iván Incer, las cuota ha servido muy poco porque México no quiere dejar entrar el producto porque ha existido falta de beligerancia de las autoridades nacionales para presionar a México tan fuerte como debería.

“Como que tienen miedo, no sé a qué, pero lo que nosotros vemos es que no tenían interés de hacer nada hasta el año pasado cuando sí empezaron a tomar cartas en el asunto y dar un seguimiento constante a nuestro problema”, dijo.

Hasta hoy, el 86 por ciento de los productos negociados en el TLC con México han sido desgravados con cero arancel de exportación, sin embargo de ésos sólo 12 productos están siendo introducidos a ese mercado, ya que también con los productos que se ha intentado se han tenido problemas y casualmente son aquéllos en los que el país es competitivo.

“En esto nosotros también tenemos culpa porque no presionábamos tanto hasta hace dos años, pero al final de nada nos ha servido”, sostiene Incer.

Para Saramelia Rosales, directora de Organismos Internacionales del Mific, el problema con México radica en su incumplimiento con una serie de artículos del TLC que no tienen que ver con asuntos sanitarios y fitosanitarios, “porque Nicaragua cumple con las especificaciones que México pide para ingresar a su mercado —asegura— sino que tienen que ver con violaciones a este acuerdo comercial”.

Según Jesús Bermúdez, asesor de Comercio Exterior del Mific, los problemas como éstos no han sido resueltos porque México se niega a asistir a las reuniones que convocan la Comisión Administradora.

“México tiene como 12 tratados firmados con otros países y definitivamente tiene mayores compromisos internacionales que nosotros y ellos han puesto como excusa eso. Que tienen otros compromisos con tratados, que tienen otras reuniones que cumplir y lo que ha pasado es que a los problemas que pueden poner soluciones en esos mecanismos no se han podido dar”, sostiene.

POCAS REUNIONES

Bermúdez argumenta que esa situación ha provocado que hayan podido reunirse sólo tres veces desde que entró en vigencia el TLC, y la primera se dio hasta 2001, por lo que asegura que la situación podría ser peor si nunca se hubieran reunido.

Contrario a eso, México sigue introduciendo libremente productos sin ningún problema a Nicaragua, ya que la política de apertura comercial es la que impera en el actual Gobierno, según sostiene Martín.

Sin embargo, cuando se giró la orden para ver si sus productos cumplían con los requisitos que el Gobierno de Nicaragua pedía para dejar introducir productos a este mercado las inspecciones fueron de rigor, pero actualmente no se cumplen porque en algunos establecimientos comerciales se venden productos mexicanos que no cumplen ni siquiera con las normas de etiquetado de origen, por ejemplo.

Ahora el Gobierno espera que la OMC inicie el proceso de consulta o se siga a un panel que podría durar hasta ocho meses, mientras se determina si México debe dejar entrar el frijol negro a su mercado.

Igualmente los productores tendrán que esperar, y como no tienen capacidad de almacenaje, tienen que buscar otros mercados para no perder la producción de su producto, que al final es perecedero.

SILENCIO MEXICANO

Desde hace un mes LA PRENSA ha solicitado insistentemente una entrevista con Francisco del Río, embajador de México en Nicaragua, pero en muchas ocasiones ha dicho que por falta de tiempo vería cuándo atendería la solicitud.

Tras la falta de respuesta de la Embajada azteca, se buscó contacto con la Secretaría de Comercio en México, pero hasta el cierre de la edición seguía ausente la contestación a la solicitud.

SIN DIPLOMACIA ECONÓMICA

Oscar Alemán, gerente de Exportación de la Compañía Licorera de Nicaragua y ex director de Comercio Exterior del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), dijo que en asuntos comerciales el Tratado de Libre Comercio entre México y Nicaragua no se ha hecho una administración pro activa por parte del país azteca.

“Creo que hace falta una actividad de diplomacia económica más activa con México por parte del comercio como de las inversiones. Nicaragua debería tener una consejería económica más activa ya que actualmente no la tenemos”, señaló.

Consideró que es importante estar siempre con una actividad de venta y vigilancia constante para que lo acordado se cumpla. “Hace falta el fomento en las alianzas estratégicas entre los productores nicaragüenses y los comercializadores mexicanos también”, valoró.

Sostuvo que una de las cosas que afectó la buena administración de este tratado en la pasada administración fueron los constantes cambios que habían en el equipo de dirección, pero además está la falta de cumplimiento de los mexicanos.

“Hay falta de seriedad del Gobierno de México para ver los compromisos asumidos y al nivel de la empresa privada en Nicaragua falta mayor capacidad de venta, porque a nosotros nos vienen a comprar los productos pero muy poco los vendemos nosotros mismos en el exterior y eso hay que desarrollarlo”, señaló Alemán.

POCO CARÁCTER

Según Oscar Alemán, gerente de Exportación de la Compañía Licorera, los problemas con México son por la falta de seriedad de cumplir con sus compromisos comerciales y una falta de beligerancia del Gobierno de Nicaragua para resolver las cosas. “Deberían haber gestiones al más alto nivel y si hay problemas, que el Presidente llame al otro Presidente y que le pregunte qué pasa y qué se puede hacer para solucionar la situación”.  

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