Augusto César Marenco
En una carta publicada el 8 de marzo en LA PRENSA bajo el título “Culto bullicioso”, el Sr. José A. Muñoz manifiesta su descontento por el supuesto ruido estridente que provocan algunos cultos evangélicos, al respecto queremos aclarar lo siguiente:
Nuestra Iglesia, Ministerio Apostolar Centro Cristiano, ubicada de la Rotonda Bello Horizonte 1c. arriba y 1c. al lago, nació hace más de 10 años con el propósito de bendecir a Nicaragua, con la visión de que cada nicaragüense rinda su vida a Jesucristo y viva bajo los preceptos de Dios.
Estamos constituidos legalmente y somos respetuosos de las leyes de Dios y de los hombres, apegados a la Constitución Política de Nicaragua que establece en sus artículos 29, 69 y 14, que todos los nicaragüenses tenemos derecho a la libertad de culto, de conciencia y pensamiento.
Cada domingo, más de 12 mil personas se reúnen en los 6 cultos que se realizan durante el día. También los días martes y miércoles casi 5 mil personas vienen al templo a cultivar sus vidas espirituales.
Centenares de jóvenes que eran antisociales atados por las drogas, hoy son miembros activos de nuestra Iglesia y sirven a Dios sin otro interés que atraer a los adolescentes que viven sin esperanza.
Con esto contribuimos sustancialmente a bajar los índices de delincuencia existentes.
Además, miles de matrimonios han sido restaurados y ahora han decidido dejar que Dios conduzca sus pasos.
Las personas que asisten al culto en su mayoría son traídas en buses que paga nuestra Iglesia y tanto ellos como sus conductores son respetuosos. No es cierto que las personas que asisten a nuestra Iglesia hagan sus necesidades fisiológicas en las cercanías del templo, ya que el templo cuenta con los suficientes servicios higiénicos.
Además, en cada culto hay un equipo conformado por 120 personas que se encargan de supervisar el orden dentro y en los alrededores del templo.
En ese sentido, es prácticamente imposible pensar que donde se reúnen miles de persona exista un silencio absoluto. Nos congregamos para alabar y exaltar el nombre de Dios con parlantes que están dentro de templo y funcionan con volumen moderado.
Luego de la publicación en LA PRENSA, realizamos un recorrido en el perímetro del templo durante el desarrollo de los cultos y constatamos que el sonido no es estridente, ya que este concepto implica la generación de un sonido que va más allá de la capacidad auditiva del ser humano y además causa dolor al tímpano.
Respetamos la opinión del Sr. Muñoz aunque no estemos de acuerdo con la misma, pero si él y algunos vecinos se han sentido ofendidos por nuestra presencia, por medio de LA PRENSA le pedimos perdón y le hacemos saber que les bendecimos a través de nuestras oraciones.
Pastor General
Ministerio Apostolar Centro Cristiano