ACAN-EFE
PANAMÁ.- Un tribunal de La Chorrera, comunidad cercana a la capital panameña, condenó el viernes a cuatro panameños y a tres colombianos por traficar armas de guerra de las antiguas guerrillas salvadoreña y nicaragüense para los rebeldes colombianos.
El fiscal superior especial, Cristóbal Arboleda, informó a la prensa que los panameños José Rodolfo Pineda y Giovanni Eloy Gómez, y el colombiano Israel Echeverri, fueron condenados a 20 meses de prisión por el delito de tráfico de armas.
Explicó que esas tres personas habían sido condenadas en un principio a 60 meses de cárcel, pena que les fue rebajada a 20 meses porque colaboraron de manera efectiva con la investigación.
Arboleda indicó que el tribunal también condenó a 40 meses de prisión a los colombianos José Ángel Lobo y Jorge Eliécer Plata, y al panameño José Luis Martínez.
CONDENA MÁS LARGA PARA EX CAPITÁN
Añadió que el panameño Tomás Herrera, ex capitán de las desaparecidas Fuerzas de Defensa, fue condenado a 60 meses de cárcel por el delito de tráfico de armas y asociación ilícita para delinquir.
El funcionario explicó que el panameño Nelson Herrera, hermano de Tomás, y los hermanos colombianos Jesús, Sergio e Israel Socarrá no han sido juzgados por este delito, debido a que permanecen prófugos de la justicia.
Unas recientes reformas al Código Penal sostienen que, en Panamá, ninguna persona puede ser juzgada en ausencia.
Cristóbal Arboleda precisó que las siete personas condenadas pertenecían a la misma organización criminal que intentó traficar cuatro grandes cargamentos de armas descubiertos en septiembre de 2000 por la Policía panameña, en su mayoría fusiles AK-47 y sus municiones.
Los panameños y colombianos estaban siendo juzgados desde el pasado 17 febrero por el juez segundo de circuito, ramo penal, Ricardo Maza. El Ministerio Público (ente investigador y acusador) estuvo representado por Cristóbal Arboleda.
ARMAS ERAN DE LA CONTRA Y GUERRILLA SALVADOREÑA
De acuerdo con las investigaciones del Ministerio Público, este grupo de personas formaba parte de una red internacional que traficaba armas de guerra de Nicaragua y El Salvador para los grupos rebeldes de Colombia.
Según la Fiscalía Superior Especial, las armas compradas a los ex “contras” nicaragüenses y a los ex rebeldes salvadoreños eran transportadas en camiones hacia Panamá, desde donde eran embarcadas a Colombia.
Parte de los cuatro cargamentos de armas fueron hallados en una casa de la comunidad de Salamanca, en la provincia caribeña de Colón, y el resto en una bodega de la Zona Libre de Colón.