Daisy Valle Ruiz
Como muy bien dijeron doña Violeta Reyes de Padilla y doña Lucía Boehmer en LA PRENSA, la Ley de Igualdad de oportunidades enmascara la lucha de clases, enemiga de la democracia y de los derechos humanos. El marxismo-leninismo manipula la lucha de sexos azuzando a mujeres resentidas con los varones, por no haber podido superar el complejo de envidia del órgano sexual del hombre, complejo que aparece en la infancia y se sublima en la edad adulta, siguiendo la ley dialéctica de evolución de la libido.
Cuando este complejo no logra ser superado da origen a homosexualidad latente y neurosis. Este tipo de mujer, poco femenina, es la que se presta a ser instrumento del marxismo-leninismo, ya que está incapacitada psíquicamente de entrar en una competencia sana con el sexo opuesto en la jefatura del hogar y el mundo de la inteligencia, de la educación y del trabajo. Y en vez de competir sanamente con los hombres tratan de avasallarlos, conduciéndolos al alcohol, la drogadicción, la violencia intrafamiliar, y aún hasta el homosexualismo latente.
Este último factor parece ser el canto de sirena del marxismo-leninismo. Paradójicamente mujeres incautas son utilizadas por pederastas para obtener el poder político, económico y social del universo y todos los humanos seremos gobernados por una élite homosexual de hombres feminizados.