Juan Carlos Godoy y Rado Barzev, especialistas en la obtención de recursos económicos de áreas naturales protegidas. (LA PRENSA/ C. MALESPIN)

Se puede sacar plata de áreas protegidas

Moisés Martínez [email protected] Las claves necesarias para la obtención de ingresos a través del uso racional de los recursos naturales ubicados dentro de las áreas naturales protegidas fue ayer uno de los principales puntos de discusión durante el Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas que se desarrolla en Nicaragua. Ligado a esto, también se evaluó el […]

Moisés Martínez [email protected]

Las claves necesarias para la obtención de ingresos a través del uso racional de los recursos naturales ubicados dentro de las áreas naturales protegidas fue ayer uno de los principales puntos de discusión durante el Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas que se desarrolla en Nicaragua.

Ligado a esto, también se evaluó el grado de enseñanza para un uso sostenible de los recursos naturales para las personas que habitan en las cercanías o incluso en el interior de estas áreas protegidas.

De acuerdo a especialistas consultados, una inversión fuerte de parte de los gobiernos centrales en ambos aspectos, obtención de ingresos en las áreas protegidas y el uso sostenible de los recursos naturales por sus habitantes, a largo plazo podría generar ganancias favorables a los países de la región centroamericana.

Juan Carlos Godoy, coordinador de sostenibilidad económica del programa centroamericano de áreas protegidas, explicó que los gobiernos centrales deben aportar recursos económicos para la administración de las áreas protegidas y promoción de alternativas productivas para la gente en el interior de dichas áreas.

“El financiamiento de las áreas protegidas es una responsabilidad de las agencias de gobierno, del aporte que las localidades municipales y gobiernos centrales deben hacer. No podemos seguir dependiendo de la cooperación internacional para el mantenimiento de acciones permanentes en las áreas protegidas”, declaró Godoy.

Agregó que en dependencia del tamaño y particularidades naturales del área protegida se podrá determinar el tipo de actividad a realizar para obtener un ingreso económico.

De acuerdo con Godoy, si el área es pequeña, podrían obtenerse ganancias a través de la venta de folletos para fomentar el interés local o foráneo. Si el área es un poco mayor y presenta las condiciones naturales, se podría pensar en mecanismos como la captura de carbono o ecoturismo en gran escala.

“Hay que hacer un esfuerzo para que los productores adopten medidas amigables con el ambiente y por otro lado que utilicen fuerzas del mercado para colocar esos recursos en el mismo mercado. Aspectos como la certificación forestal, certificación de productos marinos, certificación de actividades de turismo, café orgánico y sellos forestales”, añadió Godoy.

Por su parte, Rado Barzev, economista ambiental, dijo que se tiene que profundizar en la búsqueda de esos mecanismos de financiamiento, ya que las ganancias por conservación son a largo plazo.

“Si la conservación no es rentable, la gente no va a hacer conservación. Tiene que haber financiamiento para hacer que la conservación tenga ganancia”, opinó.

“Hay varias iniciativas en la región. Por lo menos en cada país hay una iniciativa por pagos de servicios ambientales. En el caso de Nicaragua existen iniciativas de café orgánico, abono orgánico, yuca orgánica, hortalizas orgánicas, miel orgánica. Hay trabajos de investigación para certificar estos productos y hay nichos de mercado en Europa, Estados Unidos y Canadá”, finalizó Barzev.  

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