- En Nicaragua las áreas protegidas adolecen de una efectiva coordinación entre el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales y el Instituto de Turismo, para explotar racional y eficientemente estas regiones que representan el 18 por ciento del territorio y que pueden representar una fuente de ingresos si se ofrecen como destinos turísticos
Benjamín [email protected]
El Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas que se inaugura hoy en Managua con una concurrencia de 500 personas, entre visitantes extranjeros y nacionales, tiene entre sus objetivos aprovechar la presencia de organizaciones conservacionistas internacionales, para encontrar mecanismos de financiamiento para las áreas protegidas.
Mientras esa ayuda no llega, algunos propietarios privados de las recién decretadas zonas protegidas se quejan de una falta de apoyo gubernamental en el desarrollo de planes que les permita ejecutar proyectos que les dejen alguna rentabilidad y de paso sean fuentes de empleo para las comunidades vecinas a las reservas boscosas.
“No tenemos un fuerte Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), el que tenemos es la cenicienta de los ministerios y el Instituto de Turismo (Intur), está totalmente perdido en sus planes, pues en su catálogo del año 2003 no hay por ningún lado una sola área protegida que se oferte como destino turístico”, lamentó María José Barberena de Mejía, dueña de la primera reserva silvestre privada decretada en el país.
Uno de los resultados que debería salir de este Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas, según Barberena, es la creación de un instituto de biodiversidad en Nicaragua.
“Divagamos buscando planes de cómo sacar a Nicaragua de la pobreza, sin embargo en la estrategia de biodiversidad se indica cómo podemos hacerlo, pues no podemos separar la biodiversidad de nuestra propia vida social y económica”, indicó Barberena.
En el Intur no existe un departamento con el personal calificado para promover un turismo de naturaleza auténtico dentro de las áreas protegidas, sean éstas nacionales o privadas.
“Ese tipo de cosas habría que arreglarlas primero en nuestra casa y así poder ir con una posición fuerte a un congreso”, cuestionó Barberena.
AREAS PROTEGIDAS SON PULMON DE AMERICA
Las áreas protegidas son áreas boscosas o costeras que tienen por objeto la conservación de la flora y fauna, acompañada de un manejo racional de los recursos, por lo tanto constituyen un tesoro invaluable y deben verse como el futuro para el desarrollo social y económico de la región, señaló recientemente Eduardo Marín, ministro por la ley del Marena.
Actualmente las áreas protegidas de la región mesoamericana, que comprenden los siete países de Centroamérica y los cuatro estados del sureste de México, suman 597, de diferentes categorías de manejo.
Abarcan un territorio de 164,460 kilómetros cuadrados, equivalentes casi al tamaño de Nicaragua y Belice juntos. Es el pulmón boscoso más grande de América después del Amazonas.
El Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Nicaragua (Sinap), está integrado por 76 áreas protegidas de las cuales 30 son propiedad privada. La superficie de privadas y estatales totaliza el 18 por ciento del territorio nacional.
El Marena a través del proyecto Comanejo de Áreas Protegidas (Comap), pretende impulsar una nueva forma de manejo de estos recursos naturales, donde participen en conjunto las alcaldías, los propietarios privados, las comunidades y organismos no gubernamentales.
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