El precio del dólar se desliza anualmente en un seis por ciento, por lo tanto, a medida que el precio aumenta el deslizamiento es más acelerado.

La “comesalarios”

Hace 10 años, las autoridades monetarias del país establecieron el mecanismo de deslizamiento de la moneda. La microdevaluación se estableció como un mecanismo para fortalecer la estabilidad en una economía dolarizada. Y aunque esa meta se ha logrado, los grandes perdedores han sido los asalariados, mientras se mantiene el debate si beneficia o perjudica al […]

  • Hace 10 años, las autoridades
    monetarias del país establecieron el mecanismo de deslizamiento de la moneda. La microdevaluación se estableció como un mecanismo para fortalecer la estabilidad en una economía dolarizada. Y aunque esa meta se ha logrado, los grandes perdedores han sido los asalariados, mientras se mantiene el debate si beneficia o perjudica al productor. Lo cierto es que aún no se le ve fin al deslizamiento

Gabriel Sánchez [email protected]

El precio del dólar está rondando los 15 córdobas. Esto ha significado un incremento de casi 150 por ciento en 10 años después que el deslizamiento constante de la moneda ayuda a mantener un panorama de estabilidad monetaria, cuyas consecuencias han tenido que soportarlas dos sectores: el productivo y el de los asalariados que ganan en córdobas.

Los productores han tenido que adaptar la compra de sus insumos, a la par del deslizamiento mientras su producción sigue igual. Los asalariados, que ganan en córdobas, son los que más han sufrido esta medida porque al igual que crecen sus necesidades, lo hacen los precios de los productos que consumen, mientras su salario vale cada vez menos.

Después de la década de 1980, cuando la hiperinflación de la moneda alcanzó su récord histórico por encima del 36,000 por ciento, el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro estableció el Córdoba Oro en 1990, moneda que estaba a la par del dólar, un año más tarde esta moneda se devaluó pasando a cinco córdobas por un dólar.

Luego el 10 de enero de 1993 se devalúa nuevamente y el tipo de cambio pasa de cinco a seis córdobas por un dólar como una medida macroeconómica. Pero esta vez se introduce una novedad, a partir de este momento se establece el deslizamiento diario, como una especie de microdevaluación, que permanece hasta ahora.

El deslizamiento que se hace efectivo desde 1993, inició con un 12 por ciento anual y sufrió su primera modificación el 11 de julio de 1999, cuando se redujo tres puntos durante cuatro meses para colocarse en nueve por ciento anual.

Luego el primero de noviembre de ese mismo año sufrió otra disminución de otros tres puntos para ubicarse en un deslizamiento de seis por ciento anual, tal y como permanece hoy día.

Cinco años más tarde la divisa estadounidense se cotiza oficialmente en 14.82 córdobas por un dólar. En tanto la compra-venta en el mercado paralelo (la banca) se coloca en promedio en 14.70 y 14.92 córdobas por dólar, respectivamente, mientras que el mercado informal o negro se ubica en 14.70 la compra y 14.90 la venta.

El precio oficial se ha mantenido muy cerca, y en algunas ocasiones por debajo del precio promedio en los mercados paralelo y negro. Las diferencias de precios entre un mercado y otro dependen de varios factores que inciden directamente, dentro de los cuales está la especulación del mercado, el precio de los combustibles e incluso la situación política del país.

En lo que va del año, el comportamiento en el precio se ha mantenido estable, aunque con brechas diferenciales que van desde la compra 12 centavos de córdoba menos que el precio oficial que regula el Banco Central de Nicaragua (BCN) hasta una venta 15 centavos por encima del mismo precio.

Pese a esta relativa estabilidad en los precios del dólar, el deslizamiento diariamente debilita los salarios pagados en moneda nacional, ya que la economía, aunque no oficialmente, está dolarizada.

Según la economista Lorena Guido, catedrática de la Universidad Centroamericana (UCA), al no estar dolarizada la economía, las expectativas de los consumidores por el tipo de cambio son muy grandes, ya que los comerciantes ajustan los precios antes que ocurran los cambios oficiales. El consumidor entonces paga las consecuencias ya que si devenga su salario en moneda nacional éste más bien va perdiendo valor con cada deslizamiento.

“Por eso –indica– es que cuando la gente sale de compras ve que cada vez más tiene que dejar de comprar lo que antes consumía o buscar como limitar las cantidades de los mismos productos que llevaba, porque nadie, ni empresarios ni comerciantes ni productores pueden soportar el incremento de los insumos que necesitan para seguir ganando lo que antes ganaban. Ellos por lo general mantienen sus mismos niveles de ganancia. La gente no. Se restringe en comprar cosas”, explicó.

¿PUEDE PLANIFICAR EL PRODUCTOR?

Por su parte, el catedrático Luis Murillo, economista y especialista en Políticas Públicas, dijo que otro gran afectado con el deslizamiento es el sector productivo, el que requiere productos importados que son comprados en dólares, por eso es que producir es cada vez más caro.

Sumado a eso, este economista sostiene que la falta de una política de desarrollo dirigido a la pequeña economía, a la de los productores, hacen que la situación se convierta en un problema.

“El precio del dólar sube. No era lo mismo que subiera seis por ciento en 1999, a que suba hoy día ya que el monto de deslizamiento acumulado es mayor y por eso actualmente sube con mayor rapidez”, expresó.

Sin embargo, según Víctor Nicaragua, Tesorero del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro), el deslizamiento de la moneda ha permitido que se sepa con anticipación qué pasará en los próximos meses, por lo que los comerciantes saben con antelación los precios que establecerán a los productos. Nicaragua considera además que esto también permite que el inversionista proteja su inversión.

Aunque intentamos conocer la versión del Banco Central de Nicaragua pero no pudimos conocer su posición sobre el comportamiento del precio del dólar en los últimos años y cómo esto ha afectado la microeconomía y a la gran mayoría de la población.

LA MANO INVISIBLE

Tanto en el mercado negro, como en el paralelo, los precios de compra y venta pueden variar de acuerdo a las decisiones que toman los oferentes de la divisa.

Ricardo Malespín, cambista desde hace 12 años, dice que los precios que se ofertan al público dependen del monto de la transacción.

Aclaro que los precios que ellos ofrecen dependen fundamentalmente de las cotizaciones que mantienen los bancos.

Dijo que su ganancia es mínima “porque sólo nos quedamos con un mínimo de tres centavos de córdoba por cada dólar que vendemos en la mayoría de las veces”, indicó.

Esto significa que por cada 100 dólares ellos ganan tres córdobas por la transacción.

Igual fenómeno pasa con los bancos, ya que según Claudio Taboada, vicegerente del Bancentro, el precio de referencia que aparece reflejado en las ventanillas de los bancos, sólo representa un 10 por ciento de las transacciones y movimientos totales que hace el banco. “Todo depende del monto de compra o venta”, dijo al referirse a los cambios en los precios de la divisa.

Dijo que también depende de la oferta y demanda. Si la oferta es alta el precio baja y si la demanda sube el precio sube.

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