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HAL BOCK.- El entrenador Teddy Atlas se lamenta por el aspecto circense que ha rodeado al boxeo, en el que Mike Tyson se presenta con un tatuaje recién hecho en el rostro y John Ruiz llega al pesaje con un sombrero exótico y tacones altos.
“No desprestigien el negocio”, clamó Atlas. “Es un negocio honorable. No es una broma. Es noble. Odio que le estén haciendo burla. Algunos piensan que en el boxeo vale todo. Pero no es así en mi gimnasio ni en mi vida. No vivo así ni lo acepto. Denle a la actividad el respeto y dignidad que tienen otras”.
Por eso el entrenador es muy selectivo cuando se trata de aceptar discípulos. Todos los muchachos que quieran trabajar con él deben tener las cosas muy en claro desde el comienzo.
Por empezar dejen la “hinchada” afuera del gimnasio. El peleador y su entrenador son los únicos bienvenidos. “Odio las comitivas”, dijo Atlas. “Los hago sacar enseguida de aquí”.
Atlas ha estado entrenando boxeadores durante 30 años.
Una vez rechazó un pago de 800,000 dólares con un campeón mundial, porque su discípulo no tomaba la actividad con suficiente seriedad. Una vez no llevó a su hijito de 3 años al desfile del Día de Acción de Gracias porque tenía que preparar al boxeador de una pelea preliminar para una bolsa de apenas 1,000 dólares en Enid, Oklahoma.
El entrenador toma muy en serio su profesión. Tiene pasión por el boxeo y no puede tolerar a quienes no lo respetan.
Por eso es que sólo entrena a un par de boxeadores actualmente y prefiere concentrarse en su actividad como analista de boxeo para ESPN2.
“No estoy aceptando boxeadores”, afirmó. “He estado entrenando boxeadores durante 30 años. Estoy cansado de ser quien les dice la verdad todo el tiempo. Los boxeadores no quieren oír la verdad. Me gusta hacer los comentarios. Nadie te replica. Sólo le digo al público lo que sucede”.
Le encanta el boxeo porque es una ventana al interior del hombre. “Uno descubre intimidades”, explicó. “El deporte los fuerza a mostrar sus debilidades. El cuadrilátero es un lugar muy difícil”.
,b>ENTRENADORES LANZAN TOALLAS
Atlas ve el deterioro del boxeo y se indigna. Ve que se deja a los boxeadores hacer lo que quieren, a tomar el camino fácil.
“El deporte tiene un problema”, puntualizó. “Ya no hay más maestros. Son lanza toallas… tipos que se lanzan una toalla sobre el hombro y creen que eso los hace ser entrenadores”.
Tampoco respeta a los peleadores que no se interesan en aprender su profesión.
“Se limitan a subir y a cobrar su bolsa”, comentó Atlas. “No les han enseñado respeto. Se les ha dado muchos recursos para excusarse”.
“Mi tarea es hacer profesionales. Y muy pocos quieren serlo. Un profesional es alguien en quien se puede confiar”, dijo. “Esta gente no quiere ser profesional. Quiere el dinero rápido y fácil. Pero eso no es ser profesional. Hay que aceptar el código de cada actividad”.
“Y el código es el respeto al propio trabajo”, acotó.