Humberto Carrión Montoya
Leí con interés los comentarios de las Sra. Ana María Ch. de Holmann, bajo el título “El instante de Vivir”, en LA PRENSA publicada el primero de marzo.
Sin afán de contradecir ni polemizar sobre temas tan controversiales, y solamente basado en nuestra antigua amistad, hago las observaciones siguientes:
1. La existencia de Dios, a mi juicio, no ha sido comprobada todavía.
2. El origen de la vida, como la conocemos en la Tierra, sigue siendo desconocido.
3. La vida humana no se inicia al momento de la concepción, ya existe en las células reproductoras del hombre y de la mujer.
4. Las fases del desarrollo del feto, tales como, “el cigoto” (óvulo fertilizado), “el blastocisto” (bola hueca de células), el embrión, precursor del feto hasta las ocho semanas, y el feto, embrión después de ocho semanas, me parece que no pueden considerarse como sujetos de derechos similares a los de los seres humanos ya nacidos y desarrollados.
La remoción del feto del vientre de la madre, en cualquiera de estas fases, por motivos justificados, no debe considerarse como un “crimen despiadado”, pues lo que se remueve no es todavía un ser humano, no es un bebé, no es una criatura, es simplemente una fase en el desarrollo de un nuevo ser, que se requiere remover para salvar la vida de la madre u otra razón de peso.