- En cuatro meses de fumigaciones en el 2002, el gobierno de Uribe destruyó 60,000 hectáreas de coca, comparadas con las 90,000 hectáreas fumigadas en todo el 2001 bajo el gobierno de su antecesor, Andrés Pastrana. Fuentes de la lucha antinarcóticos en Estados Unidos esperan que la zona cultivada de coca en Colombia, estimada en unas 145,000 hectáreas en el 2002, se reduzca a una tercera parte o menos para 2004 y 2005.
Ibon VillelabeitiaReuters
LA HORMIGA, COLOMBIA.- En la ladera de una montaña cubierta de arbustos quemados, Jesús, un niño campesino de 12 años, recoge rebrotes de hojas en lo que una vez fueron verdes plantaciones de coca.
Jesús, quien ha trabajado en los campos cocaleros de Colombia desde hace un año, dice que recogerá unos 35 kilos de hoja de coca, la materia prima para la cocaína.
Eso es la mitad de lo que recolectaba en un día, antes de que esta población en el selvático departamento del Putumayo fuera fumigada el año pasado por el gobierno, con apoyo de Estados Unidos.
“Había más coca antes. La gente se está marchando pero todavía queda algo de coca’’, dijo Jesús, con sus callosas manos cubiertas de trapos, mientras un grupo de niños de su edad trabajaba a su lado.
Después de más de dos años de no producir resultados, el Presidente de Colombia, Alvaro Uribe, ha intensificado las fumigaciones aéreas para acabar con la principal industria de cocaína del mundo. El mandatario, quien asumió el cargo en agosto, ha prometido fumigar hasta acabar con la coca.
La nueva campaña, que incluye más fumigaciones y mayor concentración de herbicidas, ha destruido amplias plantaciones de coca en esta selvática región fronteriza con Ecuador, que una vez produjo la mitad de la cocaína del país. Pero la ofensiva también ha supuesto la miseria para miles de familias pobres cuya supervivencia depende del cultivo ilícito.
ESCUELAS CON MENOS NIÑOS
Las vastas plantaciones de coca que crecían a lo largo del Valle del Guamuez ahora aparecen en su mayoría quemadas junto a fincas abandonadas. Pero la planta se llevó también la poca prosperidad que había en Putumayo, una de las regiones más pobres de Colombia.
Algunos padres no pueden pagar los estudios de sus hijos y las tasas de deserción escolar han crecido un 40 por ciento en los últimos dos años, aseguran los profesores.
“Las fumigaciones acabaron con la coca pero han traído la pobreza a muchas familias. Mucho niños fueron sacados de las escuelas para seguir a sus padres y trabajar en el campo’’, dijo Myriam Teresa Rodríguez, una profesora en La Concordia.
El Plan Colombia otorgó unos 120 millones de dólares en ayuda social para construir una economía alternativa a la coca. Pero los campesinos dicen que la ayuda es insuficiente. El Putumayo, afirman, necesita carreteras, electricidad e infraestructura para que la gente pueda vivir del palmito o de otros productos alternativos que el gobierno promociona en la zona.
“Durante años, la coca era el único producto para miles de familias en el Putumayo. Al desaparecer la coca, la economía se cayó al suelo. No se puede sustituir la coca de la noche a la mañana. La fumigación no es la solución’’, dijo Miguel Lucero, un líder campesino en La Hormiga.
Algunos campesinos han visto sus tierras fumigadas después de haber plantado cultivos legales con ayuda del gobierno.
“Cuando vengan las avionetas van a fumigar mis sembrados’’, dijo José Herrera cuyos cultivos de palmito están literalmente rodeados de la coca de sus vecinos. Herrera, de 55 años, afirmó que cultivó coca durante 20 años pero que se cansó de las fumigaciones y del acoso del Ejército.
NARCOTRÁFICO ALIMENTA A GUERRILLA Y “PARAS”
Uribe dice que Colombia necesita acabar con el narcotráfico para ahogar financieramente a la guerrilla izquierdista y a los paramilitares de derecha (“paras”) que luchan en una guerra de casi cuatro décadas. Miles de personas mueren al año en la guerra.
El gobierno afirma que el narcotráfico es la fuente de financiamiento de grupos ilegales para comprar armas y tecnología y lanzar ataques como el coche bomba en un club de Bogotá que dejó un saldo de 35 muertos el 7 de febrero. Las autoridades responsabilizaron a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por el ataque.
Un informe de las Naciones Unidas que se publicará en marzo mostrará una reducción del área cultivada con coca a nivel nacional, pero también un incremento en las regiones vecinas a Putumayo, como Nariño, revelaron fuentes cercanas al estudio.
Klaus Nyholm, director del programa de control de drogas de las Naciones Unidas en Colombia, aseguró que la coca se cultiva hoy en 23 de los 32 departamentos del país, comparadas con las 10 provincias en las que se cultivaba hace cinco años.
El mes pasado, el ministro del Interior, Fernando Londoño, afirmó que las fumigaciones acabarán con toda la coca del Putumayo para finales de año. Pero las plantas están rebrotando. Las autoridades locales afirman que hay unas 30,000 a 35,000 hectáreas de coca en Putumayo.
Algunos campesinos han reaccionado a las fumigaciones plantando otras variedades de coca más productivas como la peruana “Tingo María’’ o la boliviana “La Dulce’’. Dicen que ahora venden la pasta de coca a los paramilitares, el grupo ilegal armado que controla la zona.
Jesús, el recogedor de 12 años, habla de las variedades de coca como un niño de clase media habla de jugadores de fútbol o juegos de computadora.
“Estas son peruanas. Se nota por las puntas’’, afirmó.
Marcos, de 24 años, ha reconstruido su laboratorio para procesar pasta de coca, destruido por el ejército el año pasado, en un claro de la selva en las afueras de La Hormiga. Mientras pulveriza montones de hoja de coca que le llegan a la rodilla, Marcos habla filosóficamente del fin de la coca.
“La coca se acaba. No se puede vivir de esto ya. El problema es qué hacemos luego’’.
URIBE MÁS EFECTIVO QUE PASTRANA
En cuatro meses de fumigaciones en el 2002, el gobierno de Uribe destruyó 60,000 hectáreas de coca, comparadas con las 90,000 hectáreas fumigadas en todo el 2001 bajo el gobierno de su antecesor, Andrés Pastrana, según cifras de la policía.
Al ritmo actual, fuentes de la lucha antinarcóticos en Estados Unidos esperan que la zona cultivada de coca en Colombia, estimada en unas 145,000 hectáreas en el 2001, se reduzca a una tercera parte o menos para el 2004 y el 2005.
La ofensiva de Uribe, afirman, podría reducir la oferta de cocaína y aumentar los precios a largo plazo. Ello supondría el primer éxito del Plan Colombia desde que la iniciativa antidroga, de 2,000 millones de dólares, se lanzó en el 2000.
Klaus Nyholm, director del programa de control de drogas de las Naciones Unidas en Colombia, aseguró que la coca se cultiva hoy en 23 de los 32 departamentos del país, comparadas con las 10 provincias en las que se cultivaba hace cinco años.
600 TONELADAS AL AÑO
En el pasado, las campañas de fumigación no consiguieron hacer mella en los cientos de toneladas de cocaína que llegaban a Estados Unidos. Los campesinos sembraban de nuevo la coca a un ritmo mayor que las fumigaciones. Colombia, el mayor productor mundial de cocaína, produce entre 500 y 600 toneladas al año. El gobierno afirma que el narcotráfico es la fuente de financiación de grupos ilegales para comprar armas y tecnología y lanzar ataques como el coche bomba en un club de Bogotá que dejó un saldo de 35 muertos el 7 de febrero. Las autoridades responsabilizaron a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por el ataque.
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