La parroquia dedicada a San Marcos Evangelista, una de las joyas más queridas de la ciudad, que fue construida con piedra cantera de Las Pilas de Sapasmapa. (LA PRENSA/ L. VARGAS)

San Marcos de fiesta por sus 87 años

Después de siglos, la huella de sus raíces indígenas aún se palpa con las famosas Pilas de Sapasmapa, la Quebradita Tapayazme y sus imborrables petroglifos que perennizan el tiempo sobre piedras ancestrales halladas en el barrio La Cruz, origen del San Marcos de hoy Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ SAN [email protected] Con casas hechas de caña de […]

  • Después de siglos, la huella de sus raíces indígenas aún se palpa con las famosas Pilas de
    Sapasmapa, la Quebradita Tapayazme y sus imborrables petroglifos que perennizan el
    tiempo sobre piedras ancestrales halladas en el barrio La Cruz, origen del San Marcos de hoy

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ SAN [email protected]

Con casas hechas de caña de castilla, varas de “sonsonate”, de palma y otros bejucos, es recordada la pequeña meseta donde se asentaron unos 500 habitantes que vivían casi a la intemperie, pues se afirma que las rústicas viviendas carecían de puertas y ventanas.

Tras la búsqueda de conocer más sobre su pueblo natal, don Manuel Moncada Molina, miembro del Concejo de la Alcaldía, en homenaje al 87 aniversario de que San Marcos fue elevada al rango de ciudad, se dedicó a escudriñar su pasado y afirma que esta fresca meseta fue muy importante allá por los siglos XVI y XVII, en la ruta de la sal.

Pintorescas imágenes recrea don Manuel, al contar que los granadinos y los masayas viajaban en sus carretas hasta el mar en busca de la codiciada sal, cuya ruta para llegar a lo que se conoce como Masachapa era esta tierra, donde abundaban los trapiches y sobresalía como productora de caña de azúcar, maíz y frijol.

Explica que la fatiga del viaje y la necesidad de dar de comer a los animales fue creando la costumbre de hacer parada en el pueblo, bajo la sombra de enormes chilamates y guanacastes y, con el tiempo, muchos viajeros se fueron quedando atraídos por el clima de la zona.

Los sanmarqueños son conocidos como “Los Chorriados” en Carazo, apodo que se le atribuye a la falta de agua en la zona, por lo que no podían bañarse seguido, dice Moncada, tras señalar que las Pilas de Sapasmapa siempre fueron la manzana de la discordia entre los habitantes de La Concha y ellos.

EL CAFÉ HIZO SU HISTORIA

Hoy 1 de marzo, esta ciudad celebrará a lo grande su 87 aniversario, con un programa enriquecido de historia, cultura y deporte, preparado por el ingeniero Alberto Reyes, alcalde y su Concejo municipal, con el ánimo de homenajear la vida y trayectoria de San Marcos.

Por su importante pasado en la geografía caraceña, esta ciudad formó parte del “triángulo de oro”, cuando el auge del café; pues complementó grandemente la producción de este rubro a inicios del siglo pasado y se fue perfilando como una zona donde predominaron las grandes haciendas cafetaleras que muchos ricos del país vinieron a fundar, tras la fiebre del grano.

Para don Manuel, fue el café el que hizo la historia de San Marcos. Señala que por tres meses, en la época de corte, la plaza de la ciudad era cerrada para dar cabida a los mercaderes que llegaban desde El Salvador, Guatemala y otros países de Centroamérica a ofertar ropa de partida, bisuterías y artesanías.

En sus 112 kilómetros cuadrados llegó a poseer unos 10 beneficios de café, importantes familias edificaron sus riquezas a costa del pueblo pobre, explica el historiador, quien lamenta el que no hayan desarrollado la ciudad y no hayan generado fuentes de empleo permanente.  

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