Edgard Rodríguez C. [email protected]
Dicen que el trabajo de los coaches, es tan oculto y activo como el mecanismo de un reloj. José Luis Quiroz debe estar de acuerdo.
En su primera incursión como adiestrador de lanzadores con el Granada, sus pupilos han sido de los más eficientes, pero nada del crédito ha llegado hasta él.
Cada día hemos elogiado el esfuerzo de Freddy Corea, la sorprendente irrupción de Roer Marín y el retorno a los niveles de consistencia de Jaime Ramírez.
De Quiroz no nos hemos acordado.
En modo alguno pretendo decir que José Luis es una lumbrera pero era tan inteligente y agresivo como lanzador, que indiscutiblemente tiene cosas que decir y enseñar a sus alumnos.
Su trabajo consiste en preparar a los pítcheres para la temporada y luego ayudarlos en el manejo estratégico de situaciones que se presentan en el camino.
Y lo ha hecho bien. Granada fue el equipo de mejor pitcheo colectivo en la fase regular y en las semifinales se las han arreglado para sostener al equipo arriba.
Finalmente es el resultado lo que determina el nivel de funcionalidad de un instructor.
Y pensar que al inicio de la liga, nosotros no sólo no creíamos en el pitcheo de Granada, sino que tampoco en el coach. Pero Quiroz ha emergido y va ganando respeto.
José Luis fue un notable lanzador, habilidoso y preciso en el manejo de disparos de movimiento. Y cuando el camino se ponía duro, era de los pocos que podía caminar.
Siempre que recordamos la temporada de 1995, una de las más exitosas en la historia de nuestro béisbol, José Luis es una presencia obligada en las evocaciones.
No obstante, eso no significaba necesariamente, que tendría éxito como coach, pero haber sido un triunfador en el terreno, es siempre un gran punto de partida, a la vez que genera respeto.
Pero Quiroz lo está haciendo bien, aún con este Granada, cuyo pitcheo parece listo para desplomarse cada día. Sin embargo, sigue ahí en la cima.
Si no es un buen coach, al menos tiene mucha suerte, porque justo cuando él ha estado ahí, el pitcheo ha lucido bien. Y ese es el punto.