Excomunión

Eduardo Amador McCoy Quizás los tiempos sean totalmente distintos a los de hace cincuenta años, o quizás ésta Iglesia Católica esté más desacreditada que la de aquella época. La verdad es que todo el teatro de los clérigos junto a lo más conservador de la fábula social nicaragüense en torno al drama real de la […]

Eduardo Amador McCoy

Quizás los tiempos sean totalmente distintos a los de hace cincuenta años, o quizás ésta Iglesia Católica esté más desacreditada que la de aquella época. La verdad es que todo el teatro de los clérigos junto a lo más conservador de la fábula social nicaragüense en torno al drama real de la niña violada, me pareció ridículo después de que esta misma institución religiosa se haya visto, y se vea aún, envuelta en una tormenta que le resta mérito para arbitrar o ministrar la palabra de Dios ante una sociedad igualmente decadente.

El delito de la pedofilia, sumado en Nicaragua al de la corrupción y tráfico de influencias ignorado por algunos miembros prominentes del clero, sin duda alguna han contribuido a que la voz de los “pastores” haya sido un elemento ingrávido y falto de sustento de acuerdo a la magnitud del caso. La excomunión como elemento represivo de la Iglesia Católica hacia los “herejes en la sociedad de hoy, no impacta y menos cuando dicha institución bendice corruptos, esconde pedofilos y los protege de la justicia secular.

Lo curioso hasta hoy, es que el violador no ha sido excomulgado, que los pedófilos curas a los que sus víctimas han acusado con vastas pruebas de su infamia, la Iglesia los reubica, los comprende, los encubre y por si fuera poco, los justifica por supuestos traumas de su infancia. Todo este debate, el cual nunca debió de existir puesto que los padres de la menor son los auténticos responsables de sus decisiciones, me hace recordar un dicho popular, sabio por cierto, el cual caería como anillo al dedo para el Sanedrín de nuestro país: “zapatero a tus zapatos”.

(Vancouver-Canadá)  

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