- Tampoco las diferentes instituciones cuentan con equipos para hacer frente a desastres
Moisés Martínez [email protected]
La experiencia y un moderno sistema de monitoreo son las principales “armas” con las que cuenta Nicaragua para hacer frente a posibles desastres, ya sean naturales o provocados.
Sin embargo, las principales instituciones encargadas de “activarse” durante y después de un desastre, aún no cuentan con suficientes equipos para las labores de búsqueda y salvamento.
Asimismo, la población nicaragüense adolece de una cultura de prevención, además de desconocer muchas de las medidas a tomar durante y después de un desastre.
Esta situación ha sido compartida por dos instituciones de vital importancia en Nicaragua, para enfrentar desastres naturales o provocados como son Defensa Civil y el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), con especialistas de 21 países que participan en el seminario de las Fuerzas Aliadas Humanitarias denominado (FAC-HUM 2003) que se desarrolla actualmente en Managua.
Según Mario Pérezcassar, jefe de Defensa Civil, los años de experiencia de esta institución atendiendo desastres es el “mejor fuerte” con el que cuenta en caso de producirse nuevos eventos.
“La Defensa Civil se dedica tiempo completo a la preparación de sus soldados. Además, el sistema de atención de desastres cuenta ahora con una comisión de operaciones especiales, que es la que responde de inmediato ante cualquier eventualidad y es coordinada por el Ejército de Nicaragua junto a otras instancias como el Cuerpo de Bomberos, la Cruz Roja, nuestros brigadistas voluntarios, entre otras”, dijo Pérezcassar.
Reconoció como una seria debilidad la falta de una cultura de prevención y de conocimiento sobre medidas a tomar durante un desastre, algo grave tomando en cuenta que ésta es la primera afectada ante cualquier eventualidad.
“Este año es un arranque para que el sistema de prevención en los colegios y la familia, los barrios, los municipios, se socialicen con una cultura de prevención y de conocimiento de medidas, ya que en las primeras dos horas luego de un evento es la propia población la que tiene que autoprotegerse”, añadió.
“Estamos mejor que en 1998 (año en el que ocurrió el paso del huracán Mitch) para la fecha. Tenemos mayor experiencia y mejor equipo, pero nos hace falta mucho tomando en cuenta que Nicaragua es un país con múltiples amenazas de desastres”, añadió.
De acuerdo a Pérezcassar, que el país constantemente se vea afectado por desastres naturales provoca además que el equipo para búsqueda y salvamento con el cual se cuenta, se vean expuestos a un constante deterioro.
INVERSIÓN LUEGO DE DESASTRES
Por su parte, Claudio Gutiérrez, director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), expuso que actualmente se cuenta con un moderno sistema de monitoreo, el cual se ha venido mejorando a medida que el país se ve afectado por un evento de desastre natural.
“La red de vigilancia volcánica se instaló en 1994 después de la erupción del Cerro Negro. Para el maremoto en 1992 aquí no había una red sísmica todavía, ni un turno que trabajara en la noche. Actualmente contamos con la red más grande de toda Centroamérica. Las primeras estaciones meteorológicas que funcionan en tiempo real, vía satélite, se instalan después del Mitch. Incluso la primera unidad de deslizamientos, compuesta por unos cuantos geólogos, se desarrolla luego del deslizamiento en el Casitas”, comentó Gutiérrez.
Sin embargo, dijo que Nicaragua aún no cuenta con una sólida cultura de prevención que debe ir desarrollando en un trabajo conjunto entre todas las instituciones que conforman el Sistema de Prevención y Mitigación de Desastres.