- Estados Unidos cree que una solución al problema palestino-israelí será más fácil una vez que Saddam Hussein desaparezca de escena
- Ex asesor del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. dice que debe borrarse la percepción de una guerra por petróleo, sino que es para fortalecer estabilidad geopolítica y lucha contra el terror
EFE, CNN
WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, tiene una visión futura de Oriente Medio, en paz y democracia, una vez derrocado Saddam Hussein en Irak.
El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, indicó ayer a la prensa que en el discurso que Bush debía pronunciar anoche ante el grupo empresarial “American Enterprise Institute”, Bush delinearía su visión global de “paz y desarme” además del futuro de Oriente Medio, en caso de que logre un cambio de régimen en Irak.
Bush “ha dejado claro que EE.UU. permanecerá allí el tiempo que sea necesario, ni un día más… y que el futuro de Irak es un país gobernado por iraquíes”, explicó Fleischer.
Washington acusa a Irak de poseer y esconder armas de destrucción masiva, en violación de la resolución 1441 de Naciones Unidas, lo que justificaría la guerra, cuyo costo ascendería a 95,000 millones de dólares el primer año, según cálculos extraoficiales.
Fleischer insistió en que “sin duda” existe un vínculo entre la violencia en Oriente Medio y Saddam Hussein, quien presuntamente ha apoyado financieramente los ataques suicidas de radicales palestinos contra la población civil de Israel.
Husein asevera que EE.UU. sólo busca hacerse con su petróleo, pues Irak tiene la segunda reserva más grande de crudo en el mundo —de unos 300,000 millones de barriles—después de Arabia Saudí.
El desencanto de EE.UU. con Saddam Hussein —este país lo apoyó durante su guerra de casi una década contra Irán— comenzó en 1990, cuando Irak invadió y se anexó Kuwait, y un año después EE.UU. encabezó una coalición internacional en una guerra para expulsar a las tropas iraquíes de territorio kuwaití.
El discurso de Bush es parte de su campaña de persuasión ante las críticas de sus aliados árabes de que la guerra desestabilizaría más la región.
Consciente de las entretelas de su política exterior, Bush también atenderá las preocupaciones de que su Gobierno ha hecho poco por resolver el conflicto árabe-israelí.
Sin Hussein de por medio, Bush cree que el cambio de régimen en Irak facilitaría dicho proceso de paz, según Fleischer.
La guerra provocaría el desplazamiento interno de miles de refugiados, y EE.UU. comenzó ya el envío a la región de mantas, agua, tiendas de campaña y medicinas para hasta un millón de personas.
También recolecta cerca de tres millones de raciones de comida, según fuentes oficiales estadounidenses.
La crisis humanitaria se sumaría a los problemas económicos de Oriente Medio, donde impera un círculo vicioso de violencia, pobreza y más violencia.
El “Informe de desarrollo humano en los países árabes 2002” señala que el desempleo alcanza el 15 por ciento, la productividad ha ido en declive desde 1960 y que hay 65 millones de adultos y 10 millones de niños iletrados.
Para Mark Brzezinski, miembro del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. entre 1999 y 2001, Washington debe borrar la percepción de que esta guerra no es por codicia del petróleo sino para fortalecer la estabilidad geopolítica y la lucha contra el terror.
Según el Instituto Estadounidense de Petróleo (API), las reservas petroleras de Irak tienen un valor de cerca de un billón de dólares.
SADDAM: ANTES MUERTO QUE EN EL EXILIO
El presidente de Irak, Saddam Hussein, declaró que prefiere morir en Irak antes que dejar su país, desestimando las sugerencias de que debería exiliarse para evitar una guerra.
En una entrevista con la cadena de televisión estadounidense CBS, el líder iraquí también prometió no incendiar los campos de petróleo de Irak ni destruir represas en el caso de que se produzca una invasión de fuerzas para derrocarlo.
“Moriremos aquí. Moriremos en este país y mantendremos nuestro honor”, dijo Saddam al presentador de CBS, Dan Rather, según extractos de la entrevista publicados en el sitio de Internet de la cadena.
BLIX POR MÁS TIEMPO
El jefe de los inspectores de la ONU, Hans Blix, sostuvo que sus equipos necesitarían varios meses para trabajar dentro de Irak aun en el caso de que Bagdad cooperara plenamente con ellos en el proceso de inspecciones que se mueve “centímetro a centímetro”. En una entrevista al semanario alemán Die Zeit, Blix aseguró que “Irak podría hacer más” para cooperar con los inspectores, “y eso lo registraremos”.
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