Edgard Rodríguez C. [email protected]
Seis meses después de haber abandonado a la Selección Nacional deBéisbol de Cuba, José Ariel Contreras se ha preparado para causar una buena impresión en su primera salida hoy en el spring training.
Contreras, firmado por los Yanquis de Nueva York, por cuatro años y 32 millones de dólares, se mide a los Rojos de Cincinnati, que regresan al campo con la ilusión de ver tronar finalmente a Ken Griffey Jr.
José debe trabajar dos entradas o un máximo de 50 envíos y aunque no causará un drama si es agredido por los Rojos, es obvio que necesita trabajar con eficacia para comenzar a disipar dudas.
¿Dudas? Sí amigos, hay expertos que consideraron que 32 millones para alguien que no ha hecho un disparo en las Mayores, es mucha plata. Otros hablan de enviarlo al bullpen.
Los Yanquis sin embargo, son sus principales creyentes y el mismo hecho de ponerlo a trabajar hoy, en el primer duelo de entrenamiento, es un hecho que tiene su significado.
Éste será el primer enfrentamiento de Contreras contra big leaguers, desde que pintó ocho ceros a los Orioles en La Habana en marzo de 1999, cuando además les propinó diez ponches.
José necesita ganar terreno también, por lo poblada que está la rotación de los Yanquis, quienes disponen hasta de siete hombres con capacidad para iniciar partidos.
Una actuación similar a la de Vicente Padilla, el año pasado en la primavera, espantaría cualquier inquietud respecto a Contreras. Sin embargo, él no necesita de tanta eficacia para ganarse un puesto.
Nadie firma a un lanzador por tanta plata como a Contreras, para enviarlo al bullpen o bajarlo a Triple A. Esas serían las últimas opciones contempladas por los Yanquis.
El cubano es un lanzador de poder, con excelente repertorio y amplia experiencia en partidos de trascendencia para su país. Así que los retos no son algo ajeno para él.
Sin embargo, será mejor que luzca dominante ante una batería que incluye aparte de Griffey, a Sean Casey, Adam Dunn, Aaron Boone, Barry Larrin y los jóvenes Adam Kearns y Willie Mo Peña.
Muchos ojos estarán pendientes de él.