Mario Silva
El reciente artículo de opinión publicado en LA PRENSA el domingo 23 de febrero “Al Borde de un Holocausto” de la periodista María Elena Artola tiene mucho sentido, intencionalidad humanística y pacificadora pero al mismo tiempo se abstiene de reconocer que la guerra en muchas circunstancias es algo necesario y útil. Cuando se agota las vías diplomáticas y se está tratando con alguien que carece voluntad de paz y de incorporación al mundo democrático como lo es el Sr. Sadam Hussein, la única vía que le queda a los Estados Unidos es recurrir a la guerra, pero a una guerra que tiene como objetivo erradicar a Sadam y su aparato represivo y darle al humilde y sufrido pueblo Iraquí una alternativa democrática en donde todos los valores democráticos serán instaurados y el pueblo iraquí escogerá su destino mediante un proceso democrático post-Sadam Hussein. En Leviathan, Tomas Hobbesn declara que el ser humano tiene dos estados: el estado natural, el cual es un estado primitivo y libre y el estado de guerra donde el hombre compite por dominio e impone orden y reglas. Al pueblo iraquí le convendría estar bajo el amparo de una democracia en donde los ciudadanos puedan opinar y elegir gobernantes libremente. Lamentablemente le ha tocado a Los Estados Unidos de América ser el policía del mundo para poder reforzar los valores democráticos y poner el orden, un orden que no es arbitrario, por el contrario un orden que está basado en los fundamentales valores democráticos tomados de las ideas de Tomas Hobbes, John Locke y Jacques Rosseau.