- “Lanzamiento (de misil) es inocuo”, minimizó la Casa Blanca
Paul EckertReuters
SEÚL.- Corea del Norte realizó una prueba de misil y acusó a Estados Unidos de llevar a cabo vuelos espías, robándole la escena a la toma de posesión de un nuevo presidente en Seúl, a la que asistió el secretario de Estado, Colin Powell.
La Casa Blanca catalogó la prueba como extorsión diplomática destinada a forzar un compromiso en la disputa relacionada con el presunto programa nuclear de Corea del Norte.
“Esa es la forma por la cual Corea del Norte está diciendo, por favor me pueden pagar’’, dijo ayer el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
“Corea del Norte tiene historia de engancharse en acciones extrañas y después espera que el mundo le pague o negocie con ellos para darles algo a cambio para parar de hacer lo que no debieron haber hecho desde un principio’’, agregó.
Estados Unidos se niega a mantener un diálogo directo con Corea del Norte hasta que Pyongyang desmantele su presunto programa nuclear de una manera verificable.
La noticia de la prueba de misil, el más reciente giro en una disputa nuclear de cuatro meses, sacudió los mercados financieros asiáticos y el ministro australiano de Relaciones Exteriores, Alexander Downer, dijo que Pyongyang estaba tratando de “crear una sensación de crisis’’.
Powell, sin embargo, lo llamó un lanzamiento “bastante inocuo’’ de un misil viejo que Corea del Norte había anunciado con anticipación.
ROH: «UNA GRAVE AMENAZA PARA LA PAZ MUNDIAL»
En su discurso inaugural, en el que no se refirió al ensayo con un misil balístico de corto alcance, el presidente sudcoreano, Roh Moo-hyun, condenó el presunto programa de armas nucleares de Pyongyang, calificándolo de una “grave amenaza para la paz mundial’’.
“Queda de parte del gobierno de Pyongyang si desea seguir adelante y obtener armas nucleares o lograr garantías para la seguridad de su régimen y ayuda económica internacional’’, dijo.
Sin embargo, enfatizó las diferencias con Washington sobre cómo responder a la amenaza y ofreció trabajar por una relación más equitativa y recíproca con Estados Unidos.
Roh, un abogado de derechos humanos de 56 años, ha descartado el uso de la fuerza contra Pyongyang. Estados Unidos insiste en que todas las opciones están abiertas.
Los puntos de vista divergentes ponen en peligro una alianza de medio siglo forjada en la Guerra Fría y mantenida por sucesivos gobernantes militares proestadounidenses en Corea del Sur, donde se encuentran estacionados 37,000 soldados norteamericanos.
Powell y Roh buscaron minimizar la división.