Foto: LA PRENSA/I. Hernández

El rostro nica frente al TLC con EE.UU.

Muy animado, elocuente y de carácter afable, Carlos Sequeira dejó por un rato las aulas del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), donde ha sido catedrático por 25 años, para liderar las negociaciones nicaragüenses en el TLC con Estados Unidos, situación que asegura será del conocimiento, paso a paso, de toda la sociedad nicaragüense […]

  • Muy animado, elocuente y de carácter afable, Carlos Sequeira dejó por un rato las aulas del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), donde ha sido catedrático por 25 años, para liderar las negociaciones nicaragüenses en el TLC con Estados Unidos, situación que asegura será del conocimiento, paso a paso, de toda la sociedad nicaragüense

María Antonia López Manzanares [email protected]

Casi la mitad de su vida, ha vivido en Costa Rica donde se desempeña como catedrático, sin que por ello su lenguaje haya perdido el hablar típico del nicaragüense. Pero es hasta ahora que empieza a conocerse en el ambiente público como jefe negociador del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, conocido como Cafta por sus siglas en inglés.

Hasta hace poco era desconocido por muchos, pero ahora carga sobre sus hombros la tremenda responsabilidad de liderar por Nicaragua las negociaciones con Estados Unidos. Gustosamente accedió a brindar la entrevista antes de partir hacia Cincinatti, Estados Unidos, donde desde el lunes encabeza la delegación oficial de Nicaragua durante la segunda ronda de negociación que se realiza esta semana.

Con una sonrisa presente en sus labios, casi todo el tiempo, y como si se tratara del maestro más paciente de la escuela, este personaje de baja estatura cuenta un poco de su vida y el trabajo que deberá desempeñar durante todo el año de negociaciones del TLC.

¿Quién es Carlos Sequeira?, de pronto aparece como una persona a quien le asignan una función muy importante para el país.

Algunas personas pensaron que podía hacer una contribución en esa área, sin embargo, me voy a tomar la libertad de adelantar o tratar de visualizar qué razones estuvieron detrás para pensar en mi persona. Creo que tiene que ver mucho con mi formación académica y aplicación académica relacionadas con una negociación en el área de un Tratado de Libre Comercio. No es que yo haya negociado Tratados de Libre Comercio antes. Como profesor en el INCAE, desde hace más de 25 años y una especialización en el área de comercio y marketing, ha sido mi principal eje de atención.

He tenido una experiencia práctica amplia en esa área como consultor. Si junto las dos cosas, sospecho que por allí vinieron las ideas de pensar en Carlos Sequeira como jefe negociador del TLC con Estados Unidos en la representación de Nicaragua.

Por otro lado, hay otra razón. Una es la negociación del TLC con Estados Unidos y la otra es frente a los otros cuatro países centroamericanos, porque estamos negociando en bloque y nos tenemos que poner de acuerdo.

Me he movido mucho en el medio centroamericano y conozco mucha gente. Eso daba una especie de perfil que podía ser aprovechado.

Es un nicaragüense casi costarricense…

Soy nicaragüense y es la única nacionalidad que he tenido en mis 59 años de vida, nacido en Managua. Tengo casi 20 años de vivir en Costa Rica, porque en la sede del INCAE en Costa Rica es donde me asignaron el trabajo. He permanecido pinolero todo el tiempo.

A partir de enero le informan que usted se hará cargo de este asunto tan importante, me imagino que eso le ha obligado a dejar un poco sus ocupaciones en el INCAE.

No es que las he abandonado, el INCAE ha sido amplio en el sentido de darme un permiso especial para poder hacer esto. Por otro lado, hasta cierto punto, están patrocinando mi participación. No hay que olvidar que el INCAE es una institución centroamericana y estamos hablando de un esfuerzo regional.

Las características de los negociadores jefes, ¿cuáles cree usted deben ser?

Tiene que ser una persona sensitiva al análisis técnico y capaz de entender, conjugar, estructurar posiciones negociadoras. Pero quizás, también tiene que ser capaz de persuadir, negociar, dar formalidad en las relaciones y eventualmente mostrar energía, vehemencia, carácter y firmeza en mantener las posiciones no negociables, así como tener la laxitud y flexibilidad de ceder y armonizar reciprocidades. Mucho de esto es renunciar a algo para conseguir otras cosas. Es intercambiar apoyos, ayudas, es rascarle la espalda a otros para que también se la rasquen a uno.

¿Deberían incluirse en estos grupos de negociación oficiales algún tipo de asesorías de personas no directamente vinculadas a la región?

Depende. Para asesorías en lo que respecta a establecer, cuantificar, estructurar estrategias referente a los intereses regionales creo que es mejor descansar en personal nacional. Por la naturaleza misma del trabajo y por el hecho mismo de responder a su propia comunidad.

Pero si alguien es competente y tiene las credenciales para poderlo hacer, no creo que vayamos a encontrar un mejor sustituto que ese.

Para hacer cierto tipo de trabajo de asesorías en áreas que son foráneas, es mejor descansar en quien más conoce y algunas veces no necesariamente es un nacional. Por ejemplo, conocer las interioridades del gobierno norteamericano, requerirá de la ayuda de los diplomáticos y de asesores expertos. Igual lo han hecho otros países que han negociado tratados con Estados Unidos.

También hay una labor de investigación sobre los intereses y posiciones de los países de Centroamérica donde nuestra red diplomática, asesores y consultores externos puedan ser requeridos. Lo importante es hacer la tarea y tener las personas más calificadas que contribuyan a que Nicaragua consiga sus objetivos fundamentales en esta negociación.

¿Debió Centroamérica acoger la propuesta de Estados Unidos para firmar un TLC con ellos. Es este el momento indicado para una decisión tan importante?

Por definición, nunca se está totalmente preparado y las oportunidades hay que atraparlas cuando surgen. Desde hace más de diez años hemos andado buscando algo similar con Estados Unidos.

Estados Unidos nos ha cedido un estatus comercial privilegiado con la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC). Eso nos da preferencia para introducir al mercado norteamericano bajo condiciones de privilegio productos textiles, de confección, agrícolas y otros. Pero esa iniciativa es de una sola vía, la región no recíproca de la misma forma.

Ahora Estados Unidos lo que nos dice es que me des mi parte. Pero al mismo tiempo, nos permite negociar la posibilidad de tener, privilegio y concesiones un poco más allá de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe.

Por otro lado, la ICC es unilateral y depende de la voluntad de Estados Unidos, de darla hoy o quitarla mañana. Si se realizan inversiones apostando a esa iniciativa se puede quedar uno “guindado de la brocha”.

La ventaja de un TLC es que estas concesiones no dependen del humor del Congreso o el gobierno norteamericano, sino que es una cosa más permanente.

¿Qué tipo de desventajas tiene Nicaragua en cuanto a la negociación con EE.UU.?

Más que desventajas quisiera usar la palabra obstáculos o amenazas. La economía de Nicaragua es eminentemente agrícola. Muchos productos similares en Estados Unidos gozan de condiciones muy distintas a las que gozan nuestros productos y productores. Hay diferencias en escalas, en prácticas, en el soporte versus lo que reciben nuestros productores “chapiollos”. Eso es lo que llamamos elegantemente asimetrías. Es entonces, un reto que tenemos, la creación de un ecualizador, un mecanismo que haga posible ganar a las dos partes. Tenemos que asegurarnos que se crean las condiciones para que esa economía agropecuaria de Nicaragua prospere gracias al tratado.

Pero Nicaragua también tiene diferencias con respecto al resto de países de Centroamérica. Independientemente de que la negociación sea regional, este país debe fortalecer más su posición …

El problema y el punto de agenda prioritario de Nicaragua es encontrar formas de mitigar la pobreza, que es profunda y es el reto mayor. Tenemos que asegurarnos que este TLC sea un instrumento efectivo. Creo que muchos no estaríamos metidos hasta la coronilla en este tratado si no hubiese esa posibilidad de por medio.

¿Cómo cree que se podría mitigar la pobreza?

En ese primer peldaño de esa escalera larga y alta que es abatir la pobreza, es darle a la gente la oportunidad de conseguir un trabajo. Este tratado puede abrirnos la llave para atraer inversión que se traduzca en creación de nuevos puestos. Para que nicaragüenses que hoy no tienen después tengan un ingreso. El siguiente peldaño es ver cómo la mano de obra nicaragüense puede ir creando valor agregado en forma creciente con una mayor productividad y eficiencia, que conduzca a una fuente de ingresos que supere cada día.

El Tratado tiene el potencial de convertirse en la propela que impulse y mueva el desarrollo económico y social de Nicaragua, en la primera cuarta parte de este siglo. Estará en manos de los nicaragüenses asegurarnos que eso se cumpla, pero hay abundante evidencia de que los TLC como el que estamos negociando traen prosperidad a los pueblos.

Pero también se habla de costos…

Claro, porque para hacer una tortilla de huevos hay que quebrar las cáscaras. Hay costos y pueden haber sectores que si bien el todo puede salir ganancioso, habrá partes que sufran algún maltrato. No es necesario, pero es posible.

Parte de lo que tenemos que negociar es encontrar la fuente de cooperación que hagan posible darles un alivio a quien salga lastimado y permitirle readecuarse, retransformarse para integrarse productivamente a este nuevo esquema.

¿Hay otras formas de mitigar el daño a esos presuntos afectados, además de la mencionada?

Creo que en el corto plazo sería ayuda directa, y en el mediano plazo entrenamiento, capacitación, financiamiento, para que gente que salga lastimada pueda transformarse industrialmente y ser productivos en la misma área o en otras actividades.

¿Los sectores agrícolas son los que podrían resultar más afectados?

No necesariamente, pero son los ejemplos que más conocemos. Pero eso es cuestión de anticipar mecanismos de alivio para esos sectores. La reflexión de la experiencia mexicana nos puede ayudar a crear medios de ayuda. En el caso de Nicaragua tenemos que asegurarnos que no salgan perjudicados porque lo agrícola y pecuario es el corazón de este país.

Hay una propuesta regional campesina cuya idea es tratar de reducir el impacto e incluso proteger algunos productos…

Nosotros tenemos contacto bastante estrecho con diferentes estamentos de la sociedad civil nicaragüense, quienes nos traen sus propuestas y ésos son integrados a la agenda de temas que estudiamos y que vamos a cubrir.

Todos tienen acceso al centro nervioso de esta negociación. El grado de manifestación de cuán vocales son los diferentes sectores varían. Hay unos que son más callados que otros y el sector público tiene que interpretar el sentir de pequeños productores de subsistencia que no tienen voz fuerte.

No olvidemos que también hay sectores en Estados Unidos que le temen a este Tratado y muchos son ricos y pueden financiar cierta campaña en contra del Tratado. Pero si se negocia bien, puede ser una relación de ganar-ganar.

Me da la impresión de que este Tratado ha motivado una posición distinta de todos los sectores con respecto a otros que se han firmado o están en negociación. Se nota mucha participación y una actitud más propositiva…

Yo me he quedado gratamente sorprendido de eso, porque los niveles de participación que se ha visto en los foros de consulta son amplios, diversos, plurales y de gente que habla y expone sus puntos de vista de manera serena, ordenada y razonada.

Es una de las experiencias más gratas que tenemos y en eso vamos bastante adelante en comparación al resto de Centroamérica. Hay una relación fluida y de buscar la participación. Aunque eso no implica, necesariamente, que todo lo que la gente pide se le va a dar, no se trata de eso, no es una carta al Niño Dios, pero nos permite conocer los intereses de los diferentes grupos e incorporarlos al proceso de análisis. Sería difícil negociar sin conocer los intereses de los demás.

¿Esa reacción propositiva que se nota de los sectores sociales nace por el hecho de estar negociando con el país más fuerte del mundo?

Estados Unidos es el mercado más grande del mundo. Es un socio importante para Centroamérica. El ritmo comercial es mayor con nosotros, que el estimado con Rusia, Indonesia e India juntos. Somos el socio número 18 de Norteamérica.

Es lógico que nos sintamos interesados en querer llegar al mercado más rico y más grande del mundo, donde ya tenemos una cuota de negocios importante.

Además “la cola” de países que están esperando turno para tener una posibilidad como la que tiene Centroamérica ahora es muy larga. Si la dejamos pasar no sé hasta cuándo va a volver. Tenemos que entrar, negociar inteligentemente y buscar el óptimo nacional.

En esta semana es la segunda ronda de negociaciones, ¿qué se espera como resultado?

Algo de propuestas más concretas de Estados Unidos. La pelota después queda en la cancha nuestra, tenemos que analizar, hacer nuestras contrapropuestas y ofertas iniciales.

Aunque hay una preocupación del sector privado relacionada a las diferencias arancelarias de la región y los términos de confidencialidad que exige Estados Unidos en la negociación….

Son cosas que se manejan en distintos foros. Lo de la armonización somos los centroamericanos los que tenemos que decidir sobre eso, se ha avanzado bastante en un 77 por ciento. El 24 por ciento que queda, tiene rubros importantes para algunos países y en eso se tiene que buscar una solución. No es una preocupación de Estados Unidos, sino nuestra.

En lo de confidencialidad, a mí no me gusta esa palabra, porque eso está muy cerca de secretividad y no es una negociación bajo ese reino. Quisiera usar la palabra sigilo como manejo responsable, respetuoso de la información de otros y se tiene que honrar esa petición, pero también uno tiene una estrategia, donde no se muestra todo.

Por un lado, se tiene que ser transparente y por otro lado dar la oportunidad a la sociedad de participar y dar sus insumos al proceso. Pero mientras se negocia se tiene que buscar un balance delicado, eventualmente todo se va a saber y uno tiene que rendir cuentas.

VASTA EXPERIENCIA

Carlos Sequeira, de 59 años, es profesor titular del INCAE en Costa Rica

Cuenta con licenciatura, diplomado y doctorado, en administración de empresas

Tiene 25 años de docencia

Ha sido profesor visitante en Harvard Business School

Autor de varias publicaciones sobre práctica gerencial

Ha servido como consultor y asesor para muchas empresas en América Latina

Recientemente fue incorporado a la Intenational Academy of Managemet, además de pertenecer a otras asociaciones relacionadas a su campo.  

Economía

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