- Organización de cadena productiva, les ha traído muchos beneficios
- Rubro hace unos años, estaba en lenta agonía
María Antonia López M. [email protected]
La producción de arroz en Nicaragua continúa deficitaria, en tanto, los productores aún carezcan de todas las condiciones necesarias en infraestructura, soporten altos costos por cosecha y no se realicen fuertes inversiones para aumentar áreas.
Sin embargo, hay un esfuerzo invaluable desde hace unos dos años, que ha permitido sobrevivir y luego sacar adelante al rubro.
Mario Hurtado, de la Asociación Nicaragüense de Procesadores de Arroz (Pro-Arroz) recordó que hasta hace unos tres años el rubro se encontraba en proceso de decadencia, las áreas de siembra se venían reduciendo en cada ciclo obligados por la restricción crediticia, pérdidas por fenómenos naturales así como, altos porcentajes de importación mediante contingentes aprobados por el gobierno y donaciones de arroces extranjeros que salían a la venta en el mercado nacional.
“La crisis del sector productivo en general y del arroz desde la década de los ochenta hasta el año 2,000, nos obligaron a buscar soluciones creativas y se empezó a establecer alianzas con los importadores, lo que dio lugar a la creación del Programa de Apoyo al Productor Arrocero (PAPA), el cual vino a estabilizar el rubro”.
A partir de la puesta en marcha del PAPA, la cadena productiva empezó a organizarse, permitiendo un acuerdo con la Bolsa Agropecuaria (Bagsa), desde donde se transa una parte de la producción y se alcanza la estabilidad de los precios a los productores.
Tanto es así, que en la misma participan productores de semilla, cosechadores, procesadores, industrializadores, comercializadores hasta llegar al consumidor, además de involucrar estratégicamente a los suplidores de agroquímicos.
Para que el trabajo fuese reforzado, el año pasado se organizó la Asociación Nicaragüense de Procesadores de Arroz (Pro-Arroz), donde se aglutinaron los empresarios trilladores, quienes son los principales compradores de la producción nacional de los afiliados a la Asociación Nicaragüense de Arroceros, lo que a su vez les llevará a conformar la Federación Nicaragüense de Arroceros, mientras tanto, a nivel de la región ya se han integrado en la Federación Centroamericana de Arroceros (Fecarroz).
Esa articulación ha dado resultados altamente positivos, aunque persisten algunos inconvenientes. Hurtado detalló que no solamente presentaban problemas de calidad en la semilla, sino con la infraestructura instalada en los trillos.
Cuando no se tenían los equipos actuales, el nivel de pérdida por sequía y granos quebrados era muy alto. A la fecha han invertido en sistemas de riego, mejoras de terrenos y transformación tecnológica industrial en los trillos. Solamente en este último componente de procesamiento, han inyectado en los últimos años un promedio de tres millones de dólares.
“Eso también nos ha permitido bajar costos, antes se procesaba un quintal de arroz y la calidad era 60/30 porque en la industrialización se quebraba el grano, hoy tenemos equipos más eficientes y obtenemos resultados muy altos, comparados al grano norteamericano”, detalló Hurtado.
No obstante, Danilo Cortés secretario ejecutivo de ANAR, recalcó que hace falta más inversión en el área de secado porque la cosecha de arroz es muy grande para la capacidad instalada, de tal manera, que si bien la inversión total en fincas, industria y demás componentes de la cadena productiva han requerido de la colocación de capitales privados aproximados a los 220 millones de dólares, unas 33 mil manzanas todavía no son atendidas eficientemente de las 110 mil que se siembran a nivel nacional.
Para superar ese déficit se requiere de fuertes inversiones financieras y la apertura de nuevas áreas “todavía tenemos bancos desconfiados, pero a pesar de que nos habían apartado ya recuperamos la credibilidad, tenemos ofertas, antes era como que teníamos lepra”, enfatizó Cortés.
Mientras tanto, las importaciones de arroz, aún son necesarias. El país requiere de 100 mil toneladas, y no ingresa más de esa cantidad porque con eso se cubre la demanda del país, esa precisión ha sido el resultado del proceso organizativo del rubro en estos años.
“Es el éxito del PAPA, no se trae más de lo que se necesita, lo cual permite mantener el precio estable”. A la fecha un productor puede obtener pagos por arroz de alta calidad calculados entre los 175 a 180 córdobas el quintal, hace dos años recibían el 50 por ciento menos.
FRENTE AL TLC
En tanto, los productores trabajan también a nivel de la región en búsqueda de mejores condiciones. Es así que desde hace meses buscan la armonización arancelaria, por un lado, obligados por la unión aduanera y ahora de cara a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
“Somos países con realidades distintas, tenemos diferentes aranceles a las importaciones de arroz, debemos homogenizar y ha sido un proceso de negociación, alcanzando un consenso básico, primero consolidar ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), el arancel que tiene Guatemala fijado en un 90 por ciento, segundo abrir un contingente de importaciones regional con cero arancel procedente de Estados Unidos”, explicó Hurtado.
Detalló que Estados Unidos exporta hacia Centroamérica unas 450 mil toneladas al año “significan casi el 50 por ciento de la producción norteamericana, es un mercado casi cautivo”.
Hurtado dijo que Estados Unidos, no tiene inconvenientes de que la producción nicaragüense de arroz sea protegida porque las importaciones van a continuar aunque ellos paguen “un pequeño arancel compensatorio, contra los subsidios de que entregan a los productores norteamericanos”.
Eso tendrá como ventaja la organización del mercado intrarregional para que el producto tenga las mismas condiciones arancelarias y de precios.
Sin embargo, los productores deben estar atentos a la negociación por cuanto, el TLC con Estados Unidos podría convertirse en una soga en el cuello, si se deja abierta la posibilidad de mantener el mismo nivel de importaciones.
Cortés, señaló dos aspectos, por un lado, los productores de la región se verían afectados si las importaciones son de un arroz cuyo precio sea muy inferior al producido localmente.
“Los países importadores tendrán problemas, porque los consumidores, tendrán que comprar más caro, casi todo el año y los productores por su parte tendrán que cultivar en desventajas”, recalcó.
Por otro lado, los contingentes de importación que deben admitir los países centroamericanos no pueden sujetarse a una cantidad invariable en el tiempo, por el contrario, se deberá establecer una cláusula en la que se permita la revisión anual y admisión del producto norteamericano, conforme los déficit nacionales.
De esa manera, los productores centroamericanos tienen la posibilidad de aumentar las áreas y rendimientos productivos en el futuro.
POSICIÓN DE NICARAGUA EN CENTROAMÉRICA
Según datos estadísticos, Costa Rica y Nicaragua son los mayores productores de arroz en la región centroamericana
Guatemala, El Salvador y Honduras siembran el cinco por ciento del consumo regional
En Nicaragua este rubro genera unos 75 mil puestos de trabajo permanentes
Se han contabilizado unos 17 mil productores de arroz en el país, entre los que siembran con riego o esperan la entrada de las lluvias denominado secano.
La actividad arrocera nicaragüense moviliza unos 70 a 80 millones de dólares por cada ciclo y cadena productiva en el grano blanco.
REALIZARÁN PRIMERA FERIA CENTROAMERICANA
La idea de la feria bajo el lema “los arroceros en familia, celebrando la cosecha” surgió desde el año pasado, para dar a conocer los problemas y soluciones encontradas para superar la crisis del sector, así como las perspectivas futuras del rubro en la región. La actividad se realizará este fin de semana en Sébaco y se espera la presencia de centroamericanos que participan en la cadena productiva y unas 80 empresas vinculadas al sector.
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