J. Aníbal Gallegos
Uno de los aspectos poco conocido de la vida del General Sandino, y generó una gran polémica en su momento, fue la que dejó una hija en Niquinohomo, llamada María Natalia Sánchez Calderón, hija de Mercedes Sánchez Gaitán.
En noviembre de 1933 el General, en su penúltimo viaje a su pueblo natal, Niquinohomo, en compañía de su estado mayor y de su hermano de padre, Sócrates Sandino, fue recibido por sus familiares y amistades y entre los testigos se encontraban don Carlos Alvarado y don Alcibíades Alvarado, ambos fallecidos hace muchos años. Este último fue amigo íntimo de Sócrates Sandino y nos proporcionó ciertos datos.
Sandino visitó en esa ocasión a muchos familiares, incluyendo a María Soledad Sandino, la novia frustrada. Don Gregorio Sandino mandó a llamar a su hija Natalia Sánchez y a su novio, el trompetista Arístides Barrera Pavón y los conminó a contraer matrimonio lo antes posible.
El matrimonio de la hija de Sandino se efectuó ante el juez local Narciso Pavón, realizando la boda religiosa el párroco de Niquinohomo de ese entonces, Guillermo Keene.
A Sandino le ofrecieron una fiesta, la que entonces era con bastoneros y “de saco”. Aún quedaba un norteamericano de comandante de la plaza, el cual acudió a la fiesta en plan de autoridad, pero los asistentes armados de palos y machetes lo sacaron del lugar de la fiesta.
Con el tiempo María Natalia Sánchez Calderón le dio al general tres nietos, Marcos, Mercedes y Arístides. De los tres sobreviven Mercedes Bareas Sánchez y el abogado y Notario, Dr. Marcos Conto Sánchez.
En conclusión, el general, con datos confirmados, tuvo dos hijas, siendo la primogénita María Natalia Sánchez Calderón, hija de la cocinera de don Goyo Sandino, Mercedes Sánchez, y la otra hija, Blanca Segovia Sandino Aráuz, hija de la esposa del General Blanca Aráuz.