- Se le ve colaborando en una gran cantidad de actividades por el mejoramiento de su comarca
Mayda Isabel Meléndez [email protected]
Encontrar a Nicasio de Jesús López Arteaga no es difícil puesto que en cualquier parte del camino que se pregunte por él, los pobladores indican no sólo el lugar exacto de su casa, sino dónde se le puede encontrar según la hora.
Y es que don Nicasio es un verdadero líder en su comunidad. Habitante de la comarca Cañas Blancas , jurisdicción de Jinotepe, Carazo, ha sabido entregarse en cuerpo y alma no sólo a las labores propias de cualquier pequeño productor de la zona, sino a las actividades que, según su criterio, benefician a la comunidad.
“Quiero aprovechar que ustedes están aquí para exponerles un caso”, dijo. La intención primaria del equipo periodístico de LA PRENSA era buscar información sobre la siembra de frijol negro, pero él aprovechó para dar a conocer la situación en que viven los pobladores de Cañas Blancas y comarcas aledañas.
“Primero comenzamos a sembrar frijol rojo criollo que le decimos nosotros, después agarramos un frijol retinto hondureño que nos rendía bastante. Pero de allí resultó el frijol Dorn y con ése nos hemos quedado porque es muy bueno también”.
El productor explicó que aunque esta variedad es “rendidora”, empezaron a experimentar con la siembra de frijol negro para obtener mayor precio, por lo que, pese a los muchos años de conocimiento empírico, semanalmente acude a capacitaciones sobre la nueva variedad a producir.
SERVICIO PARA TODOS
Dispuesto a compartir este nuevo conocimiento con otros campesinos de la zona, don Nicasio asegura que muchas personas no le buscan porque no son de su comunidad ni están asociados a Endepro, la empresa a la que junto a otros 25 productores, pertenece el entrevistado. “Yo les digo que me busquen, que yo con mucho gusto comparto mis conocimientos porque sé que es para la mejoría de todos”.
El servicio de este campesino no se limita a las labores propias de la agricultura. El día que LA PRENSA llegó a Cañas Blancas, estaba en la escuela San Ramón, de la misma comarca, ayudando a ordenar a los niños que, haciendo fila y con vaso en mano, esperaban su turno para recibir el vaso de leche escolar.
“Yo puedo darle referencias de don Nicasio: es miembro de la junta de padres de familia, nos apoya bastante en todo lo que necesitamos en la escuela… él siempre está pendiente de las necesidades de los niños y viendo en qué nos puede ayudar”, afirmó Julio Bermúdez, director del centro escolar.
Pero el trabajo de don Nicasio no para allí, puesto que también fue escogido por una Organización No Gubernamental que colabora con la comarca para resguardar las medicinas que deberán ser utilizadas por el médico, cuando, algún día, llegue a la localidad.
No conforme con tener un centro de salud vacío y algunas medicinas guardadas, visitó la Alcaldía y a algunos diputados que nunca resolvieron. “Vino un médico que dijo que va a regresar, esa es la esperanza”.
Cañas Blancas lleva ocho años esperando por atención médica regular, pero por lo pronto cuando alguien se enferma acude a don Nicasio para que éste ayude a gestionar una camioneta —en el mejor de los casos—, un carretón o simplemente sea uno de los cuatro lugareños que cargan al enfermo en una hamaca hasta salir a la cabecera departamental.