La dinámica del Comercio Exterior

José Antonio Poveda Salvatierra El desarrollo del comercio exterior de Nicaragua se ha visto seriamente afectado en los años recientes por un ambiente internacional difícil, con proteccionismo, competencia desleal, altas tasas de interés y precios bajos de las materias primas. Las dificultades económicas y financieras que afectan al país son, a la vez, un reto […]

José Antonio Poveda Salvatierra

El desarrollo del comercio exterior de Nicaragua se ha visto seriamente afectado en los años recientes por un ambiente internacional difícil, con proteccionismo, competencia desleal, altas tasas de interés y precios bajos de las materias primas.

Las dificultades económicas y financieras que afectan al país son, a la vez, un reto y una oportunidad: un reto para resolver problemas, algunos de larga data; una oportunidad para transformar nuestra economía, asegurar su desarrollo y reducir su vulnerabilidad externa.

La estrategia de cambio estructural busca sentar las bases para el establecimiento de un esquema de crecimiento que reduzca la vulnerabilidad externa de la economía y pernita el desarrollo de una nueva planta productiva, integrada hacia adentro y competitiva en el exterior. En este sentido, el comercio exterior es el motor de un crecimiento más autónomo y equitativo, que genera el empleo, el ingreso y las divisas que la nación requiere.

Los elementos más importantes de la política de comercio exterior generalmente aceptados a nivel internacional son: a) mantener un tipo de cambio que asegure la competitividad; b) eliminar el proteccionismo; c) establecer un esquema financiero y promocional que brinde a los exportadores nicaragüenses condiciones similares a las que otros países conceden a los suyos, y d) vincular el financiamiento y la promoción de las exportaciones.

Los criterios básicos que sustentan las medidas son: a) apoyar a los exportadores de conformidad con el principio de la confianza, sin perjuicio de efectuar con posterioridad los controles necesarios; b) ampliar la cobertura de los apoyos, haciéndolos extensivos a los exportadores indirectos; c) eliminar obstáculos administrativos y jurídicos que prevalecen en los servicios relacionados con las operaciones de comercio exterior y d) activar y fortalecer las acciones de concertación con empresas y sectores productivos que tengan posibilidades de ampliar, desarrollar y consolidar la oferta exportable.

Otro importante medio para impulsar las exportaciones de productos primarios y manufacturados ha sido la negociación y formalización de convenios financieros de intercambio compensado y crédito recíproco con diversos países. También se ha contratado líneas de crédito latinoamericanos y del Caribe, a fin de promover las exportaciones nicaragüenses a nuestros mercados naturales, a pesar de la difícil situación económica de la región.

Desde otro punto de vista, no debe olvidarse que en esta materia la comercialización es una actividad fundamental. Es necesario el apoyo financiero y de garantías a las grandes, pequeñas y medianas empresas del comercio exterior. Es necesario iniciar un cambio en la estructura de este tipo de empresas a fin de que sean ellas las que efectúen las exportaciones, creando así una especialización y una tradición que contribuyen a reducir los costos de comercialización.

Si bien las empresas medianas y pequeñas pueden y deben participar activamente en el comercio exterior, estas no siempre cuentan con la infraestructura necesaria para incursionar en los mercados externos. Las empresas de comercio exterior son un instrumento idóneo para lograr que las pequeñas empresas se incorporen de modo permanente y dinámico a la exportación. Además también pueden incrementar de manera significativa la producción para el exterior, integrándose a la planta productiva y convirtiéndose en exportadores y proveedores del vendedor final. Los programas financieros y promocionales ofrecen apoyos diversos para estos fines y permiten integrar la pequeña y mediana industria al reto de la exportación.

Los consejeros comerciales en el exterior tienen como tarea fundamental identificar demandas externas —actuales o potenciales— que la planta productiva nacional pueda satisfacer. Estos funcionarios, adscritos a las representaciones diplomáticas nicaragüenses en diversos países, mantienen una relación directa con empresas y entidades nicaragüenses interesadas en exportar.

Está en pleno funcionamiento el esquema de apoyos promocionales, el cual se establecen financiamientos de este tipo para participar en ferias y exportaciones en el extranjero, enviar muestras al exterior, realizar viajes de promoción comercial y obtener capacitación en comercio exterior. En este esquema también figuran las asesorías técnicas en los procesos de producción y de comercialización internacional; la realización de estudios de mercados extranjero; la preparación de material promocional y publicitario y de campañas de publicidad, y la promoción de la industria maquiladora, así como los apoyos para cubrir gastos legales, de asesoría y de otros tipos que se hagan para defender el comercio exterior nicaragüense.

Las misiones comerciales son acciones que ayudan al empresario nicaragüense a establecer contactos directos con clientes en el exterior, así como para realizar ventas en firme y obtener nuevos clientes para productos nicaragüenses.

Nicaragua necesita y continuará requiriendo financiamiento del exterior. Es importante utilizar las líneas que diversas instituciones extranjeras que solicitamos. Esto permite racionalizar el uso de divisas disponibles y aprovechar créditos que en muchas ocasiones se conceden en términos preferenciales.

Es importante subrayar dificultades de los tratados comerciales. Una de las principales se encuentra alrededor de los subsidios que las economías más desarrolladas proporcionan a sus diversos sectores económicos, en particular hacia la agricultura. Se sabe de los amplios subsidios que los norteamericanos proporcionan a sus agricultores, con lo cual se hace imposible cualquier forma de competencia entre las economías de países como los centroamericanos y la de los Estados Unidos.

Los tratados comerciales tienen un profundo déficit en sus concepción: no están concebidos ni orientados al desarrollo nacional, sino por el contrario, están dedicados a favorecer a economías centrales y particularmente a las empresas transnacionales, que requieren facilidades para la exportación de sus mercancías excedentes.

Vicedecano. Facultad de Derecho UNAN-León.  

Economía

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