Fotos: LA PRENSA/O. Vanlezuela

Cajetas nicas apuntan hacia la calidad

Producto nicaragüense, artesanal o industrial, con buena demanda María Antonia López M. [email protected] Cuántas veces a usted le ha apetecido un dulce a su paladar. Muchas veces y para satisfacerlo no hay horas establecidas. Se les puede encontrar en puestos especializados, supermercados o una gran cantidad de mujeres que las cargan por todas las ciudades. […]

  • Producto nicaragüense, artesanal o industrial, con buena demanda

María Antonia López M. [email protected]

Cuántas veces a usted le ha apetecido un dulce a su paladar. Muchas veces y para satisfacerlo no hay horas establecidas. Se les puede encontrar en puestos especializados, supermercados o una gran cantidad de mujeres que las cargan por todas las ciudades.

Aunque no todas reúnen altos niveles de calidad y el gusto necesario para el paladar. Las especializaciones se alcanzan con el tiempo, así como las oportunidades de encontrar nuevos mercados, o el reconocimiento de los consumidores.

La cajeta nicaragüense, es una tradición en la cultura nacional. Los colores y sabores se han transmitido de generación en generación. Hay una gran cantidad de personas que viven de la fabricación de las mismas o bien de la venta.

Pero el consumidor local, el mismo nicaragüense que habita en el extranjero o bien ciudadanos de otros países se deben dar a la tarea de saber identificar aquel producto que realmente llena los requisitos de salubridad, presentación y el reconocimiento de marcas que se han establecido o serán reconocidas prontamente.

Es lo que sucede con las cajetas producidas en la fábrica de doña María del Carmen Calero, quien aprendió a hacerlas porque le enseñó su madre. Desde hace once años “Dulcería El Carmen” inició con la meta de entregar un producto de calidad, que es reconocido no sólo por el gusto, sino por la presentación.

Esta es una mediana empresa familiar que nace con tres peroles de cajetas vendidas a 25 centavos cada una, por los hijos de doña Carmen, quienes mostraban el producto en paradas de buses, escuelas y otros sitios en el mismo municipio de Masaya.

La variedad en ese tiempo era limitada a cajetas de coco negra y rosada. La demanda la obligó a variar con nuevos productos como piñonate, cajetas de papaya, de maní y otros que se fueron agregando a una lista de más de 24 sabores, todos elaborados bajo un riguroso control de calidad y sanidad.

Cuando miró que el negoció crecía, se vio obligada a realizar un préstamo, una vez le bastó para hacerlo, desde entonces, trabaja con esfuerzo propio. La casa de la humilde familia cuyas paredes eran de plástico y ripios de madera es ahora de concreto, la fábrica muy pronto será trasladada de la cocina del hogar a una instalación propia “todo esto sale de las cajetas”, explicó orgullosa Carmen.

Pero su producto ha trascendido fronteras, las ferias patronales en los departamentos fronterizos de Honduras, se han convertido en un mercado cautivo para esta dulcería. Sólo para diciembre del 2002 calcularon ventas hasta por 350 mil córdobas.

DULCE ARTÍSTICO

Muy poco valorado es el trabajo que hace doña Vilma Gutiérrez, cuya referencia en el poblado de Masatepe, Masaya, es única: es la mejor fabricadora de cajetas del pueblo.

Y es que doña Vilma quien dijo aprender de su abuela, elabora una variedad de cajetas de arroz fuera de lo común. Se trata de pequeñas figuras de animales que son esculpidos con gran destreza y por ello han formado parte de los regalos que personajes como los Duques de Luxemburgo recibieran en su última visita a Nicaragua.

Esta señora fabrica y vende en su casa. No tiene mayores aspiraciones comerciales sobre su producto, pero sabe que su calidad no tiene comparación con otros que se distribuyen sobre la carretera del mismo poblado.

PROYECTO DE INDUSTRIALIZACIÓN

La industrialización puede llevar a un proceso más complejo. En Callejas Sequeira se encuentran en la etapa de maduración de un proyecto de elaboración de cajetas, cuya apariencia es una barra de sabor tropical natural, un producto que es demandado en el mercado exterior, cuyas características son distintas a lo que se conoce tradicionalmente. Este tipo de cajetas es utilizado como una pasta para comerse con pan o en trozos pequeños, explicó Ernesto López Mancillo, jefe de producción de la fábrica granadina.  

Economía

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