Violeta Reyes de Padilla
Me dirijo a la niña de pelo largo y hermoso de la que solamente puede ver su espalda con el pelo recogido en moños y creo que debe ser bonita. Pienso en ti, Rosa —o como te llames— que fuiste ultrajada, y en tu sentimiento, que lo sentimos todas las mujeres pues es algo que hiere en lo profundo del corazón.
Tú sufriste en silencio el agravio y lloraste sola la pena, pero ahora todo ha cambiado. ¡Vas a ser madre!, un niño se forma en tu seno: ¡es tu hijo!, carne de tu carne por el cual debes vivir ahora.
El ser madre es inherente a la mujer, todo nuestro ser está constituido para ello. Aunque tengas solamente 9 años, todo tu cuerpo está despertando a la maternidad y de seguro comienzas a sentir el amor de madre y ese niño que llevas dentro de ti se siente protegido y seguro en tu vientre ajeno de que peligra su vida.
Un grupo de mujeres feminitas radicales planean asesinar a tu hijo, quieren que lo abortes. No creas que es por amor o compasión hacia ti que te fueron a traer a Costa Rica y te tienen convencida de que peligra tu vida. Si no sabes ellas pertenecen a organizaciones que reciben y viven del dinero de países inescrupulosos que pretenden frenar el crecimiento de la población por medio del aborto y la destrucción de la familia. Para ellas sería un triunfo que tú asesines a tu hijo, quieren tener un precedente para que otras muchas mujeres sigan tu ejemplo.
Además, no creas que del aborto se sale ilesa, puede causar la muerte, la esterilidad, la infelicidad con remordimientos, depresiones y pesadillas espantosas. ¡No permitas que te conviertan en una asesina! fuiste víctima de un crimen, no te manches las manos con otro. Recuerda que sigue siendo mejor padecer la injusticia que cometerla.
No tengas miedo, no te pasará nada, aquí todo el mundo quiere ayudarte; los médicos, cuya misión es salvar vidas, están ansiosos por cuidarte, ellos saben que si te dejas atender no correrá riesgo tu vida. Si le pides a Dios, que es dueño de tu vida y de la de tu hijo, Él te protegerá. Llegarás a ser mamá de un niño lindo al que podrás estrechar contra tu pecho, y si lo ves necesario, podrás hacer feliz a una madre deseosa de adoptarlo.
Sé valiente, lucha por la vida de tu hijo. Todos los nicaragüenses estamos contigo y te estaremos protegiendo.
Dios te ama y te cuida: ponte en sus manos.