- El Gobierno de Sánchez de Lozada denuncia “intentona golpista” y vocero asegura que trataron de matar al Presidente
- Comitiva de funcionarios corre a Washington a buscar ayuda económica
EFE, Reuters
LA PAZ.- El lento retorno a la calma en Bolivia, que vivió ayer su segunda jornada de luto para enterrar a la veintena de víctimas mortales del último conflicto social, podría verse empañado la próxima semana, si estalla la violencia durante la huelga general convocada por los sindicatos.
El gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada ha hecho reiterados llamamientos a la calma y exhortaciones para la defensa de la democracia que, según ha denunciado, estaría amenazada por una intentona golpista y una conspiración en la que participaron francotiradores.
A éstos se les atribuyen algunas de las 27 víctimas mortales de los enfrentamientos entre el Ejército y manifestantes, entre ellos policías, que protestaban por las medidas económicas anunciadas por el Ejecutivo.
Pese a que el presidente anuló la principal causa del conflicto, una nueva escala del impuesto a los salarios de hasta el 12.5 por ciento, el Gobierno aún no ha planteado medidas alternativas que le permitan cumplir con el objetivo de reducir el déficit del 8.6 al 5.5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), tal y como acordó con el FMI.
Para ello, una delegación de ministros bolivianos integrada por el canciller, Carlos Saavedra; el titular de Planeamiento, José Guillermo Justiniano, y el viceministro de Inversión Pública, Roberto Camacho, se encuentra en Washington, en donde tienen previsto diversas reuniones en busca de apoyo financiero.
En el primero de estos encuentros, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lograron comprometer al organismo para acelerar los desembolsos pendientes y estudiar nuevos préstamos para aliviar la delicada situación económica de ese país.
El ministro de Hacienda boliviano, Javier Comboni, indicó que una de las alternativas a la retirada del impuesto podría ser la reducción de la inversión pública, aunque advirtió que si no mejora la recaudación podría peligrar el puesto de trabajo de muchos funcionarios.
TIROS A LA OFICINA DEL MANDATARIO
El gobierno de Bolivia denunció que los dos días de violencia que dejaron un saldo de 27 muertos en el país formaban parte de un fallido “golpe de Estado contra la democracia” y de un presunto plan para asesinar al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
El portavoz presidencial Mauricio Antezana dijo en una conferencia de prensa, sin identificar a ningún sector, que el movimiento denunciado “cobijó en su seno un proceso de conspiración para interrumpir el mandato del presidente Sánchez de Lozada”.
El funcionario mostró más tarde a las cadenas de televisión impactos de al menos seis proyectiles disparados por presuntos francotiradores contra el despacho y dependencias privadas del mandatario en el llamado Palacio Quemado, sede del gobierno.
Según las imágenes, uno de los proyectiles hizo impacto sin penetrar en el blindaje de un ventanal a escasos tres metros del escritorio del jefe de Estado en un salón del palacio.
Los impactos de otros cinco proyectiles que sí se incrustaron en el palacio fueron encontrados en un vestíbulo, un comedor y una antesala del dormitorio que ocasionalmente usa el mandatario de 72 años. “Los disparos fueron efectuados por francotiradores buscando objetivos”, dijo Antezana.
HUELGA
La Central Obrera Boliviana (COB) convocó una huelga general de 48 horas para los próximos lunes y martes, y anunció otra, por tiempo indefinido pero sin fecha de inicio, en contra de la política económica del Gobierno y para exigir la renuncia de Sánchez de Lozada.