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MADRID.- Las incógnitas sobre la posible relación directa entre la muerte de la oveja “Dolly” y su pionero método de creación se despejarán en los análisis posteriores a su muerte. Sin embargo, los científicos están convencidos de que las técnicas de clonación son aún imperfectas y arrojan un alto número de fracasos, una conclusión asumible en un área de investigación cuya vida es exactamente tan corta como la que tuvo el célebre ovino, nacido en 1996.
Ian Wilmut, líder del equipo del Instituto Roslin —que creó a “Dolly”—, ha señalado que a priori no puede descartarse que la infección pulmonar de la oveja nada tenga que ver con la clonación, aunque otro miembro de ese grupo, Alan Colman, apuntó en Singapur que la muerte de la oveja es un signo de los riesgos de las técnicas de clonación.
“Dolly” es la última víctima en la larga lista de animales producidos con una técnica que consiste en la fusión del núcleo de una célula especializada en un óvulo sin núcleo, originando un embrión, que una vez implantado en un útero, puede propiciar el nacimiento de un animal genéticamente idéntico al donante de la célula adulta.
Este método, denominado transferencia nuclear, busca reprogramar el material genético de una célula adulta hasta su estado embrionario. En el caso de “Dolly”, la célula adulta original procedía de una oveja de seis años. Teóricamente, los genes de esa célula se reprogramaron durante el experimento, poniendo el reloj biológico a cero. Sin embargo, el alto número de fracasos en la aplicación de esta técnica —sólo en el 1 por ciento de los casos nace un animal clónico— sugiere que esa reprogramación es imperfecta o incompleta.
YA ERA VIEJA AL NACER
Este hecho ya se constató cuando los científicos del Instituto Roslin analizaron los telómeros de las células de “Dolly”.
Los telómeros son pequeños fragmentos de ADN, situados en los extremos de los cromosomas, que se van acortando con cada división de las células. De hecho, la longitud de esas estructuras son un marcador de envejecimiento celular. Cuando se escrutaron los telómeros de “Dolly” se comprobó que eran demasiado cortos para una oveja de su edad. O sus células envejecían prematuramente o ya eran viejas cuando nació, porque la reprogramación genética de esa célula adulta de 6 años fue imperfecta, pensaron los investigadores.
Poco después de surgir las primeras dudas sobre la auténtica edad biológica de “Dolly”, la oveja empezó a mostrar signos de envejecimiento fisiológico (artritis). Finalmente desarrolló una infección en los pulmones, uno de los órganos más comúnmente afectados en los animales clónicos. Sobrepeso, defectos en el sistema inmune y anomalías cardíacas son otras disfunciones habitualmente observadas en esta peculiar cabaña creada por la ciencia.
CON ENFERMEDADES DE OVEJA VIEJA
“Dolly”, el primer animal clonado del mundo, fue sacrificada el viernes con una inyección letal por sus creadores, del Instituto Roslin, de Escocia, Reino Unido.
La oveja de seis años había mostrado señales de una enfermedad pulmonar progresiva, subrayando las derivaciones incontroladas de la clonación, según los críticos de la practica. Las ovejas viven un promedio de siete a 15 años, según expertos.
El nacimiento de “Dolly”, en julio de 1996, ocupó la primera plana de los medios de comunicación internacionales y avivó la polémica sobre la práctica y su uso con seres humanos.
“Dolly ha muerto. Puedo confirmarlo’’, dijo a Reuters una portavoz del Instituto. Harry Griffin, Presidente del Instituto, dijo que las infecciones pulmonares eran comunes en ovejas viejas.
“Se está realizando un análisis postmortem completo y reportaremos cualquier hallazgo significativo’’, expresó en un comunicado donde se anunció la muerte de Dolly.
¿ES EFECTIVA LA CLONACION?
Con la muerte de “Dolly”, los científicos vuelven a recalcar las dudas sobre la capacidad actual para lograr la reprogramación de las células adultas con las técnicas de clonación, un proceso que exige de forma simultánea la correcta activación de cientos o miles de genes y la inhibición de otros tantos. Este fenómeno, llamado epigénesis, es prácticamente desconocido durante el desarrollo temprano del embrión, lo que constituye un auténtico desafío para los investigadores. Las dudas existentes explican por qué sólo Gran Bretaña ha autorizado investigaciones sobre clonación de células humanas con fines terapéuticos, una potencial vía de curación contra muchas enfermedades humanas pero que todavía está lejos de aportar resultados prácticos.