Arrogancia de un “viejo guardia”

Freddy Potoy [email protected]

Bayardo Arce Castaño, ex miembro de “Los Nueve Comandantes” del directorio sandinista que dirigieron Nicaragua en los años 80 pistola al cinto, creía que estaba en uno de sus acostumbrados momentos de prepotencia militar, al cortarle la llamada a nuestro compañero de labores Jorge Loáisiga Mayorga, quien lo entrevistaba acerca de la denuncia del ex gerente general del quebrado Interbank, José Félix Padilla.

Padilla a través de una carta pública, que también hizo llegar al presidente de la República, Enrique Bolaños, acompañada de una cantidad de documentos, expuso que Arce era el representante de las acciones que la sociedad Fininsa Panamá S.A., tenía en el Interbank. Un informe de auditoría interna del Interbank señala que Fininsa pagó una deuda de tres millones de dólares que tenía Agresami, empresa de los hermanos Centeno Roque, quienes recientemente fueron declarados culpables por un jurado y posteriormente condenados por una juez en una operación fraudulenta contra otra empresa.

Loáisiga cumplió con su deber de todo periodista profesional al consultarle a Arce sobre la denuncia de Padilla y sobre la suspensión de la visa norteamericana por presunto lavado de dinero. Sin embargo, el ex comandante sandinista se molestó y cortó la llamada telefónica de Loáisiga, quien tiene grabada dicha conversación.

Obviamente la actitud del “financiero” del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), demuestra su típica arrogancia de la cual hacía gala en los años 80, época en la que también estaba acostumbrado a hacer creer su versión y que fuera considerada como verdad bajo manu militari.

No sólo Bayardo Arce Castaño debería explicar a Nicaragua de dónde se enriquecieron muchos comandantes que salieron de las montañas con un uniforme y un fusil como único patrimonio y luego aparecieron como grandes finqueros, empresarios, etc., y sobre todo, de dónde obtuvo el FSLN unas 44 empresas. Los nicaragüenses estamos en situaciones críticas porque, además del lastre que dejó la administración de Arnoldo Alemán, también el país fue sacudido anteriormente por la gigantesca piñata sandinista después que Daniel Ortega y “Los Nueve Comandantes” perdieron las elecciones en 1990.

Arce Castaño en su conferencia de prensa del lunes pasado no demostró lo contrario de lo que Padilla expuso en su denuncia y, por el contrario, quería hacer creer que la información publicada por Jorge Loáisiga Mayorga en el Diario LA PRENSA fue motivada por intereses de dos directivos del rotativo. Esto último fue aclarado y quedó evidenciado que el ex comandante sandinista sólo quería lanzar una cortina de humo para no responder públicamente lo que correspondía.

Los sueños de una genuina revolución fueron hechos añicos por el directorio del FSLN, cuya soberbia de poder lo llevó a muchas arbitrariedades. Sólo recuerden cuando Humberto Ortega Saavedra, al despedirse de su cómodo puesto nos hizo saber claramente que siendo Jefe del Ejército, no iba a salir en una bicicleta. Imaginen el concepto que tienen estos señores del FSLN acerca de lo que no es suyo y cómo poder sacar provecho personal. Igual que Alemán deberían estar presos varios de ellos, pero desgraciadamente por componendas políticas hacen alarde de su impunidad. La arrogancia de esta gente tampoco detendrá el periodismo serio y profesional. Sus momentos de avasallamiento e intimidación ya pasaron.  

Editorial
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