- Ética y Transparencia y el ex presidente Carter fueron claves para evitar “fraude electoral”
Eduardo Marenco [email protected]
El presidente Enrique Bolaños, denunció ante Etica y Transparencia, el 31 de octubre de 2001, a cuatro días de los comicios en que fue electo mandatario, la existencia de un “pacto” entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán para que el líder sandinista resultase ganador durante la justa electoral.
Gabriel Solórzano, Presidente del Grupo Cívico Ética y Transparencia, contó a LA PRENSA los pormenores de los cinco días que pudieron haber cambiado la historia de Nicaragua.
Al mediodía del 31 de octubre de 2001, cuatro días antes de las elecciones presidenciales, el entonces candidato Enrique Bolaños Geyer llegó alarmado y sin previa cita a la oficina de Gabriel Solórzano, presidente del Grupo Cívico “Ética y Transparencia”, ubicada en la suite 622 del Hotel Holiday Inn.
Sorprendido, Solórzano lo recibió a solas de inmediato. Bolaños, muy serio, fue al grano: “Arnoldo me quiere robar las elecciones”, le dijo. “¿Cómo así?”, preguntó Solórzano, quien supo entonces que los rumores sobre un posible “amarre” entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega para “negociar los votos” tenían asidero real.
“El me dijo que como se esperaban unas elecciones muy reñidas, había un pacto para pasarle votos de los liberales a los sandinistas para cederle la Presidencia a Daniel Ortega y que ganara así los comicios; en cambio, él dijo que esperaba ganar por una diferencia de siete puntos”, recordó Solórzano.
Solórzano dijo a Bolaños, en nombre de Etica y Transparencia, que procurarían ser más rigurosos en el conteo rápido y en la observación electoral.
EL DECRETO DE EMERGENCIA
La información se relacionaba con el hecho de que dos semanas antes de las elecciones, Ética y Transparencia había conocido que hubo una reunión entre el presidente Arnoldo Alemán Lacayo y el jefe del Ejército, general Javier Carrión McDonough, en la que presuntamente se abordó la posibilidad de decretar un Estado de Emergencia que obligara al Ejército a salir a las calles. La misma tarde del 31 de octubre, Ética y Transparencia se reunió con el Comandante en Jefe del Ejército, en la sede del Estado Mayor.
En la reunión que duró alrededor de una hora, Solórzano asegura que Carrión confirmó que ya se había firmado un Decreto de Emergencia por parte del presidente Alemán y de cada uno de los miembros del gabinete. Además, Carrión confirmó que el presidente había girado un ordeno administrativo para “sacar al Ejército a las calles”. También informó a los directivos de Ética y Transparencia que el orden público estaba convulso en la región caribe norte, donde se habían producido cuatro muertos y una persona había desaparecido.
“El Jefe del Ejército nos expresó que estaba preocupado por ese Decreto de Emergencia, que ellos no veían las condiciones para decretarlo, que como Estado Mayor no les parecía la decisión correcta, pero que como respetuosos de la Ley debían acatarlo”, contó Solórzano.
En la reunión participaron además de Solórzano, Roberto Courtney, director de Ética y Transparencia, así como el jurista Sergio Cuarezma Terán, vocal.
Según el análisis de Ética y Transparencia, de haberse declarado el Decreto de Emergencia, se hubiesen suspendido de hecho las elecciones presidenciales o las mismas se prestaban a ser anuladas. “Y no había elementos que ameritaran el Decreto de Emergencia”, razonó Solórzano, que además implicaba la suspensión de los derechos constitucionales y que el Ejército saliera a las calles.
“Si esto se hubiera hecho público, la gente no habría ido a votar o hubiese alterado su manera de votar”, recalcó Solózarno, lo cual era gravísimo porque la campaña de Ética y Transparencia consistió en insistir en la importancia de cada voto.
De este modo, había tres hechos graves: una denuncia de fraude electoral formulada por uno de los principales candidatos, un decreto de Estado de Emergencia firmado por el presidente y sus ministros; y un Consejo Supremo Electoral (CSE) controlado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
EMBAJADOR GARZA EN ESCENA
Al día siguiente, primero de noviembre, Solórzano participó en una reunión social en la residencia del embajador de Estados Unidos, Oliver Garza, ubicada en Las Sierritas de Santo Domingo, donde lo abordó en privado para expresarle la preocupación del Grupo Cívico.
“Él me dijo que no me preocupara, que el gobierno de Estados Unidos nunca apoyaría un proceso como ese”, recordó Solórzano. “Eso me dio a entender que él tomaría cartas en el asunto… el 2 de noviembre me enteré que se logró detener el Estado de Emergencia”.
EL 4 DE NOVIEMBRE
Durante el día, el 4 de noviembre, la observación electoral de Ética y Transparencia fue exhaustiva en las ciudades, especialmente en Managua, así como en zonas rurales gracias a la red de sesenta teléfonos satelitales, donados por el gobierno de Japón, para garantizar el conteo rápido.
SE CAE EL SISTEMA DE CÓMPUTOS Y LA RED SATELITAL
De acuerdo al presidente de Ética y Transparencia, la secuencia de hechos fue la siguiente:
10:00 pm. La red de telefonía satelital del CSE se cayó inexplicablemente, mientras la red de Ética y Transparencia continúo funcionando sin problemas.
11:00 pm. El sistema de cómputos también se cayó, de modo que no había información digitada sobre la votación. Los directivos de Ética y Transparencia recordaron entonces lo que ocurrió en las elecciones presidenciales de México, en 1989, las que ganaba el candidato de oposición Cuathémoc Cárdenas, pero luego de un apagón, los datos aparecieron al revés, a favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI). “Botan el sistema, prohíben a Ética y Transparencia divulgar información, entonces hacen amarres en ese momento”, razonó Solórzano.
Pero luego se enteraron que las doscientas personas capacitadas para digitalizar los votos, fueron reemplazadas por cien liberales y cien sandinistas que surgieron de la nada, sin conocimiento de las contraseñas y sin experiencia en el manejo de computadores.
“Fue un diseño político para crear el caos”, insistió Solórzano.
El sistema funcionaba así: desde dos computadores distintos se introducía la información sobre los resultados en cada Junta Receptora de Votos, de modo que si los datos introducidos en cada ordenador no correspondían, el programa invalidaba la información. Se produjo un caos entonces, porque sandinistas y liberales intentaron manipular el conteo a su favor, según Solórzano.
00:00 horas del 5 de noviembre. Ética y Transparencia tenía el 91% de los votos contabilizados. Pero el CSE todavía no daba a conocer nada al público sobre el resultado electoral, contrario a la norma en comicios anteriores.
1:30 am. El CSE se negaba a recibir a la junta directiva de Ética y Transparencia, quienes fueron atendidos hasta que el magistrado sandinista José Luis Villavicencio los invitó a pasar de forma fortuita. El magistrado liberal Silvio Américo Calderón no participó en la reunión. Cuando la junta directiva de Ética y Transparencia intentó entregar los siete sobres del conteo rápido, uno por magistrado, el liberal Mauricio Montealegre los amenazó: “Aténganse a las consecuencias”, les dijo, pues según su interpretación estaban violando la ley al dar a conocer de esa manera el resultado del conteo rápido. El magistrado sandinista Emmet Lang, dijo en cambio: “Yo quiero mi sobre”. Entregaron los siete sobres, “en un ambiente (en el) que cortabas el aire con un cuchillo y bajo un silencio total”. Luego se despidieron.
LA LLAMADA DE JIMMY CARTER
5:00 am. Ética y Transparencia convocó a una reunión de emergencia en el Hotel Holiday Inn, con grupos de observación internacional y algunos embajadores, a quienes se informó de lo que ocurría: “Se estaba negociando un fraude electoral, y Ética y Transparencia no estaba dispuesta a permitirlo”, dijo Solórzano.
¿Qué hacer? Después de un amplio debate, el embajador español, coordinador de los embajadores de la Unión Europea por seis meses, dijo que le pedirían a los embajadores europeos que presionaran al CSE para que divulgara información sobre el resultado de los comicios, pero que antes le dieran tiempo al órgano electoral. De lo contrario, a las once de la mañana, los representantes de la Unión Europea se reunirían de emergencia para pedir a Ética y Transparencia que divulgara los datos del conteo rápido.
Jennifer Mccoy y Shelley McConell, del Centro Carter, tomaron nota y dijeron: “Nosotros vamos a despertar al presidente (Jimmy) Carter”, quien se encontraba en la suite 635 del mismo hotel.
McConell fue a despertarlo y el presidente Carter dijo: “Esto yo no lo puedo permitir”, según Solórzano. Carter llamó de inmediato a Daniel Ortega Saavedra, a las cinco y media de la mañana aproximadamente, para informarle sobre los resultados de Ética y Transparencia y sobre la necesidad de respetar la voluntad popular. Minutos después visitó al candidato Bolaños y lo felicitó como el ganador.
ORTEGA RECONOCE SU DERROTA
7:30 am y 10:00 am. El CSE anunció que a las nueve de la mañana daría los resultados preliminares de las elecciones y alrededor de las diez de la mañana, Daniel Ortega visitó al presidente electo, Enrique Bolaños, a la entrada del Hotel Holiday Inn. Una vez más, el presidente Carter había sido tan persuasivo como en 1990, cuando intercedió para que Ortega aceptara su primera derrota electoral.
BOLAÑOS TEMIÓ «GOLPE ARMADO»
En días pasados, el presidente Enrique Bolaños declaró al Canal 12 de televisión, que las diferencias con Arnoldo Alemán iniciaron cuando tuvo conocimiento de un pacto entre él y Daniel Ortega, para dar “un golpe armado” que desembocara en la instauración de un triunvirato, al mismo tiempo que recordó que Alemán había sacado al Ejército de Nicaragua a las calles, de forma intimidatoria, dos días antes de los comicios