- La ruta tomada por Rosendo Álvarez en el boxeo
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Rosendo Álvarez Hernández nunca pensó que aquellas peleas de infancia, cuando apenas rondaba los 7 años, serían en el futuro su forma de subsistencia, que más tarde lo impulsarían a convertirse en uno de los mejores atletas en la historia del boxeo nicaragüense.
Pero así ocurrió. Luego de esas peleas de niños, con unos guantes viejos que tenía un amigo de la cuadra allá en el Barrio Ciudad Sandino, Rosendo no volvió a probarse unos guantes hasta una década más tarde, cuando decidió incursionar en el boxeo aficionado para integrar el equipo del Ejército Popular Sandinista, precisamente mientras prestaba el Servicio Militar.
“Vengo de un barrio muy humilde como Ciudad Sandino. Ahí comencé a sentir pasión por los guantes, siento que era algo natural”, relata Rosendo, nacido el 6 de mayo de 1970.
“Desde que estaba bien pequeño me gustaba hacer guantes. No me importaba el peso, sino los retos grandes, guantear con los mayores y siempre hacia un buen trabajo porque sabía pelear. Pero después mi mamá me envió a estudiar, hasta que llegó la época dura de la adolescencia con el Servicio Militar”, añade.
Rosendo comenzó a prestar el SMO en 1986. Pero fue hasta en abril del 87 que se reencontró con el boxeo, después de algunos resultados poco halagadores en el béisbol, específicamente en la posición de short stop.
“En mis primeras cuatro peleas eliminé por nocaut a todos mis rivales. Fue ahí cuando salté como representante de la Brigada de Tanques en el Campeonato Nacional del Ejército, me coroné en mi categoría y posteriormente la unidad de deportes, dirigida por el Capitán Monjarrez, me llamó para integrarme como un miembro de la escuadra del Ejército”, explica.
DURA HISTORIA
Aunque viene de un barrio agitado como Ciudad Sandino, Rosendo explicó que su verdadera pasión hacia el boxeo nace en el entonces Ejército, a pesar que su padre del mismo nombre y su hermano Ramón, murieron combatiendo contra los guerrilleros sandinistas en 1979.
“Para mi familia y para mí fue duro este asunto de la guerra. Perdí a mi padre y mi hermano (uno de los mayores), por eso tomé la decisión de no involucrarme en la política porque ellos no ganaron nada, más bien murieron defendiendo sus ideales”.
“El Búfalo” ha perdido a varios miembros de su familia, especialmente hermanos y hermanas que han fallecido por distintos motivos, en el transcurso de los años.
“Tengo una gran admiración por mi madre, porque ha trabajado desde los 8 años. La vida ha sido dura con ella, pero es mi inspiración porque hasta la fecha sigue trabajando aunque reciba mi ayuda. Siempre consiguió dinero para que mantuviera mi dieta cuando era boxeador aficionado y siempre ha tenido fe en mí, a pesar que no le gustaba que yo boxeara”, reiteró.
Luego de los primeros pasos allá por 1987, Rosendo siguió vinculado con el Ejército hasta 1990, pese a que había cumplido su SMO.
Con la reducción del cuerpo castrense, luego de la derrota de los sandinistas en las elecciones de 1990, el púgil se integró al equipo de la Policía Nacional, hasta su debut profesional en diciembre de 1992 con un nocaut en tres asaltos sobre el entonces veterano Pablo Torres.
A partir de este momento, su historia es más que conocida, con sus resonantes triunfos a nivel nacional hasta que el 2 de diciembre de 1995 superó por decisión unánime al tailandés Chana Porpaoin, para adueñarse del título mínimo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), y seguir con cuatro defensas exitosas, los recordados choques con el mexicano Ricardo “Finito” López y los enfrentamientos con el colombiano Antonio “Beibis” Mendoza, a quien pretende volver a vencer a mediados del próximo mes.