Piensa más en ti

Estimada Psicóloga:Tengo 24 años, mi caso es el siguiente: tengo relaciones con un hombre de 39 años, hace dos años, él es casado, tiene un hijo y nunca negó su relación, “cuando inició la relación nunca pensé que realmente me iba a enamorar de él porque conocía su vida”. A veces pienso que él se […]

Estimada Psicóloga:
Tengo 24 años, mi caso es el siguiente: tengo relaciones con un hombre de 39 años, hace dos años, él es casado, tiene un hijo y nunca negó su relación, “cuando inició la relación nunca pensé que realmente me iba a enamorar de él porque conocía su vida”.

A veces pienso que él se siente bien con la relación que hay entre nosotros, él viaja todos los viernes a su lugar de origen, durante él está en su lugar no tiene ninguna comunicación conmigo.

Aún cuando hay días feriados entre semana, nunca se queda conmigo, él siempre busca una excusa y tiene que viajar y pasar ese día con su familia.

Hace tres meses él habló con mi mamá sobre la relación que existía, yo pensé que con esto realmente él iba a tomar un compromiso, pero hasta la fecha no ha habido un cambio.

A veces siento que nada más él me necesita cuando está solo o que realmente él lo que busca es el hijo que después de 16 años no le han podido dar porque desde que inició esta relación siempre me pide que le tenga un hijo.

No omito manifestarle que ésta ha sido mi primer experiencia.

Respuesta:
Tu historia es similar a la que viven muchas mujeres que inician esas relaciones sin medir cuáles van a ser los efectos y los costos que van a traerles a sus vidas.

Las características, los signos son los mismos: algunos no niegan que son casados o que tienen una relación que además es tormentosa, insoportable para ellos, a su mujer ya no la toleran, están con ellas por sus hijos, o porque ellas los amenazan con quitarse la vida o que no volverán a ver a sus hijos; otros en cambio niegan su relación o afirman que aunque viven con ellas ya no tienen ningún tipo de contacto, también están sólo por no dejar a sus hijos. Entonces el juego psicológico se completa cuando llegan a sus vidas la persona que los va a salvar, la que los hace sentir nuevamente vivos, aquella que les da paz, tranquilidad, consuelo.

Es así como se completa el triángulo dramático para que se pueda comenzar el juego psicológico, casi siempre uno se engancha en él de manera inconsciente, buscando como fin una recompensa que la mayoría de las veces trae consigo consecuencias negativas para la tercera persona involucrada.

Este juego se practica desde tres posiciones: víctima, salvador y perseguidor. Las personas que lo juegan lo hacen cada una desde una de esas posiciones, una puede ser predominante, pero los tres, también pueden desplazarse en cualquiera de las tres.

Te doy esta explicación para que revises desde qué posición estás jugando ese juego, ¿qué esperas de esa relación?, ¿qué tanto estás en disposición de dar y qué tanto te pueden ofrecer?, con el hecho de haber escrito esta carta, con la reflexión que ésta te pueda haber generado, estás dando un paso importante para que el juego pueda romperse, estás en mayor posibilidad de salir de él, de revisar para actuar, de ver para mejorar, para cambiar.

Si analizamos vos y yo un poquito el contenido de tu carta, te podrías dar cuenta, como yo lo estoy haciendo, que fue escrita desde una posición de salvadora: “nunca negó su relación”, “a veces pienso que él se siente bien con la relación que hay entre nosotros”, también desde otra como víctima: “a veces siento que él nada más me necesita cuando está solo o que realmente lo que busca es el hijo que después de 16 años no le han podido dar”.

¿Cuándo vas a preocuparte y plantearte tu vida desde una posición beligerante, activa, dinámica?, sin esperar que sea él quien decida sobre tu vida, negándote así la posibilidad de tener lo que por derecho te mereces: un compañero que esté con vos completo no dividido, no en partes, una relación en la que seas sujeto no objeto, en la que podás decidir sin miedo a sentirte amenazada por la pérdida, por el abandono del que ya sos parte porque vos misma te has abandonado.

Nunca vas a conocer lo que piensa y siente él, es más fácil comenzar por entender y atender los nuestros, aclararnos cuál es el rol que queremos desempeñar en esta vida, cuál es nuestra posición en ella, cuánto le estamos aportando o negando.

¿A qué le tenés miedo, qué es lo peor que podría pasar si tomaras una decisión definitiva en tu vida? No estás sola, no llenes tu vida solo con las cosas de este mundo, él es persona, no tiene más poder ni capacidad que vos, mira más allá de la imagen ideal que de esa relación te has formado, existen muchas cosas por descubrir, por ejemplo qué es lo que Dios quiere para tu vida, qué es lo que debés de hacer para recibir sus bendiciones. Te aseguro que lo que Dios quiere para tu vida no es lo que actualmente estás viviendo, descúbrelo, encuéntralo.  

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