Bayardo Arce en el vértice de la Pirámide

Jorge Loáisiga Mayorga [email protected] El diputado sandinista Bayardo Arce está en el vértice de la Pirámide del quebrado Banco Intercontinental (Interbank). Según carta del ex gerente general de esa institución, José Félix Padilla, Arce representaba a la empresa Fininsa Panamá, SA, que tenía 98 mil 313 acciones, que se traducen en unos 4.4 millones de […]

Jorge Loáisiga Mayorga [email protected]

El diputado sandinista Bayardo Arce está en el vértice de la Pirámide del quebrado Banco Intercontinental (Interbank). Según carta del ex gerente general de esa institución, José Félix Padilla, Arce representaba a la empresa Fininsa Panamá, SA, que tenía 98 mil 313 acciones, que se traducen en unos 4.4 millones de dólares, el 21 por ciento de las 447 mil acciones del banco.

El capital de banco era de unos 22 millones de dólares, según acta número 13 de asamblea general ordinaria de accionistas del siete de abril del 2000, documento en nuestro poder.

Padilla, señaló a Arce de ser uno de los principales responsables de la quiebra bancaria. Fininsa está relacionada con financiamiento de por lo menos tres millones de dólares para las empresas del consorcio Consagro, de los hermanos Centeno Roque.

LA PRENSA intentó conocer la versión de Arce sobre el caso, pero al identificarnos su respuesta fue: “No te puedo atender en este momento. Estoy en una reunión”, y cortó la comunicación.

En una carta pública que Padilla hizo llegar al presidente de la República, Enrique Bolaños, señala que Arce “es representante de las acciones de Fininsa Panamá en el Interbank”.

En su carta Padilla señala que el cuatro de agosto de 2000, cuatro días antes de la intervención por parte de la Superintendencia de Bancos, los miembros del Comité Ejecutivo del quebrado banco se reunieron con Arce y luego todos se fueron a reunir con la Junta Directiva de la Superintendencia de Bancos para tratar asuntos relacionados con la crisis del banco, sin que se mencionara la posible intervención. Fininsa Panamá es una sociedad creada precisamente en Panamá en septiembre de 1990, y está inscrita en el registro público de aquel país desde octubre de ese año.

Los miembros de la Junta de accionistas de Fininsa Panamá SA son: Javier Bone Pantoja, ex socio del Interbank, con 6,457 acciones; Robin Cuadra Quintana; Ricardo Bonilla Castañeda, ex socio de Interbank, con una acción y asistente de Arce.

Arce fue miembro del directorio sandinista y ha sido encargado de los negocios de dicha organización política.

FININSA FINANCIABA A LOS CENTENO

Esta empresa, según una auditoría interna del Interbank remitida a la Superintendencia de Bancos, financió con fondos del Interbank a las empresas de los hermanos Centeno Roque a través de una operación financiera que incluyó a otra empresa llamada Inversiones Bursátiles Internacionales SA (Interinver), cuyos socios son Julio César Avilés, Francisco Somarriba Pérez, Manuel Cabrales y Brenda Chamorro. Félix Padilla firmaba cheques de dicha sociedad aunque su firma no estaba registrada para emitirlos, según confirmaron fuentes del Interbank.

Esta operación consistía en que Interbank ponía en garantía certificados a plazo por tres millones de dólares para respaldar préstamos que le hacían bancos extranjeros a Fininsa. El dinero luego era depositado en cuentas del grupo de los hermanos Centeno, con el cual pagaron una deuda de la empresa Agropecuaria Renacer de San Miguel (Agresami) con el Interbank. Agresami era una de las principales empresas de los Centeno.

A los hermanos Centeno el Interbank les otorgó créditos por 100 millones de dólares que no pagaron. Y se les señala de haber recibido otros 100 millones de dólares en créditos a “fantasmas”, coludidos con el banco.

¿HUBO LAVADO?

Según el superintendente de Bancos, Noel Sacasa, estas operaciones financieras pudieran ser clasificadas como lavado de dinero. “Si un dinero obtenido de una manera ilícita, se esconde su origen para llevarlo a otros fines, está dentro del lavado de dinero. Si un banco da préstamos y esos préstamos de manera ilícita se canalizan a otros fines, el hecho de estar ocultando el origen de ese dinero me parece a mí que podría constituir lavado”, expresó.

“Después de haber cumplido 10 meses de injusta prisión como procesado y más de dos años de estar siendo calumniado y amenazado por los que deberían estar guardando prisión y que cobardemente no dan la cara, más bien tras bastidores, aprovechan su poder político e influencia judicial para cubrir sus latrocinios y crímenes y siempre aparecen cínicamente como defensores de los pobres y criticando el injerencismo del FMI, cuando todo mundo sabe que han dilapidado, en francachelas el dinero del pueblo”, dice la carta de Padilla.  

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